Reportaje:

Pinceles para una Constitución

La Fundación Pablo Iglesias reúne en el Círculo de Bellas Artes a 25 artistas en homenaje a la ley de leyes

El Círculo de Bellas Artes abre sus puertas a una exposición plástica que conmemora el primer cuarto de siglo de la Constitución democrática española que, en 1978, puso fin a los casi cuarenta años de excepcionalidad e impostura del régimen franquista. Veinticinco artistas españoles, todos ellos consagrados, han sido citados a esta muestra por la Fundación Pablo Iglesias. El único encargo recibido: contribuir en moneda de creatividad -libérrima al decir de sus organizadores- a la evocación del aniversario de la suprema ley que signa la etapa de libertades más prolongada de la historia de España.

La veterana institución cultural socialista no ha planteado limitación alguna a la contribución artística para este evento, asegura su director, Salvador Clotas. Previamente, la fundación que preside el ex vicepresidente Alfonso Guerra había subrayado la onomástica con una edición antológica de textos de contenido constitucional, surgidos de la pluma de intelectuales entre los que figuran desde los llorados Dulce Chacón y Manuel Vázquez Montalbán, a José Álvarez Junco, José Manuel Caballero Bonald, Victoria Camps, Emilio Lledó, José Antonio Marina, Rosa Regás, Manuel Rivas o Fernando Savater. Editó también un libro para divulgar la Constitución entre los jóvenes -"tarea tan necesaria", puntualiza Clotas- y hoy convoca a 25 artistas plásticos, entre los que echa de menos a Tápies. "No pudo ser", se lamenta.

A la muestra se accede tras descender los 34 peldaños de mármol que llevan a la calurosa sala Minerva del Círculo de Bellas Artes. Martín Chirino recibe al recién llegado con geometría concéntrica: un hombre, una espiral, un triángulo. Probablemente sin proponérselo, Chirino ha dibujado el preludio de lo que el visitante hallará en un recorrido donde figuración y abstracción, de un lado, y alegoría y metáfora, del otro, componen el bastidor formal y expresivo sobre el que se las obras se sujetan.

Pese a la palpable diversidad en presencia, el tres como concepto y la espiral como estructura surgen como sorprendentes invariantes en casi todas las litografías, serigrafías y ediciones digitales aquí exhibidas y donde la cromática adquiere toda su fuerza en la obra presentada por Alfonso Albacete: dos árboles, rojo uno, azul el otro, funden sus copas a través de un tercer árbol amarillo, hincados los tres sobre un lago negro pintado a lápiz con el sabio trazo del maestro.

A través de la seductora circularidad de Juan Genovés, los artistas convocados cruzan, de la mano de Ballester, un puente de madera gris que no conduce a otro enclave que al hogar sereno de la libertad, partera de la creación que encarna el arte, tantas décadas forzado a la anestesia bajo la dictadura de Franco.

Menchu Lemas plantea la charada de un laberinto sobre una espiral roja y amarilla que retiene una mano; Pérez Villalta sorprende con un ángel que levita en diagonal encima de mieses y ríos; un párrafo con el artículo 12 de la Constitución -relativo a los jóvenes-, emerge del fárrago de letras sin rostro del pasado, según J. Luis Alexanco; Amat sugiere enigmas; López Cuenca, silencios; Sevilla, trigos; Basso, huellas; Broto, azules; Evru, rojos; Arroyo sonrisas y Lamazares, crisálidas. Calvo acaricia infantes, Teixidor, ondas; Iglesias, umbrales, Pijuan, letras. Navarro, blindajes, Gordillo, molares y Fajardo, pétreos torrentes. Canogar presenta aplomo, Eva Lootz, otreidad y Ráfols, armonía...

Todo destila reflexión y frescura, libertad pues, libertad, grato aroma tantas décadas añorado.

Con la palabra y la imagen. 25 años de Constitución española. Hasta el 26 de septiembre. Círculo de Bellas Artes. Marqués de Casa Riera, 2. teléfono 91 3605401.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0003, 03 de septiembre de 2004.