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Bruselas avala la propuesta de Almunia de flexibilizar el Pacto de Estabilidad

La modificación plantea tener en cuenta los ciclos económicos y la evolución de cada país

La Comisión Europea respaldó ayer las propuestas presentadas por el responsable de Asuntos Económicos y Monetarios, Joaquín Almunia, para reformar el Pacto de Estabilidad y Crecimiento. El presidente del Ejecutivo, Romano Prodi, escenificó este aval presentando públicamente los cambios como la forma de convertir el pacto en un "compromiso creíble" adaptado a un mundo complejo. Las modificaciones, que prevén tener en cuenta los ciclos económicos y la evolución de cada país, fueron aplaudidas ayer por el Gobierno de Berlín, así como por los socialistas y los verdes.

"Europa necesita crecimiento y más puestos de trabajo", dijo ayer Joaquín Almunia en la presentación de las propuestas aprobadas minutos antes por el colegio de comisarios en su primera reunión posvacacional. Para Prodi, dichas propuestas convierten el Pacto de Estabilidad, "un instrumento que sigue siendo indispensable", en un "compromiso creíble", capaz de adaptarse a un mundo complejo y de hacer avanzar al mismo tiempo el equilibrio de las finanzas públicas junto con los objetivos del pleno empleo y una mejora de la competitividad.

En este momento, 12 países incumplen el Pacto de Estabilidad y Crecimiento, que impone topes del 3% y del 60% del PIB para el déficit y la deuda pública, respectivamente. Entre los incumplidores están Francia y Alemania, que, sin embargo, lograron el respaldo de una mayoría de gobiernos europeos en noviembre del año pasado para dejar en suspenso las sanciones de Bruselas por registrar déficit excesivos.

Las nuevas propuestas de Bruselas, en línea con lo que pedían París y Berlín, mantienen esos topes, pero tienden a allanar el camino a aquellos países que, como Francia y Alemania, sufren periodos prolongados de débil crecimiento redefiniendo, por ejemplo, la cláusula relativa a las "circunstancias excepcionales". "No se trata de hacer un pacto a la carta", dijo Almunia, "sino de que sirva para todos, pero que al mismo tiempo tenga en cuenta la situación económica de cada país". Permitir desviaciones presupuestarias a países con baja deuda pública y reformas estructurales en marcha, lanzar desde Bruselas las alertas tempranas incluso en periodos de bonanza y mejorar la coordinación económica son puntos que figuran en las propuestas de la Comisión.

Según Almunia, los cambios que ahora hay que concretar deberán poner más atención a la dinámica de deuda pública, "distinguir los esfuerzos y los resultados", tener en cuenta los choques económicos externos, como un alza del precio del petróleo y, en general, analizar las políticas económicas a más largo plazo. Pero advirtió: "Esta evolución del pacto no significa que las normas se puedan romper alegremente año tras año".

El Tribunal de Justicia europeo respaldó en julio pasado la propuesta de Bruselas de sancionar a París y Berlín por sus elevados déficit, pero las nuevas directrices, que darán lugar a una interpretación más flexible del Pacto de Estabilidad, parecen alejar la amenaza de seguir adelante. "En todo aquello que no suponga ir contra las reglas vigentes", dijo ayer Almunia, "parece lógico tomar en consideración el espíritu de estas propuestas durante este periodo de transición desde hoy hasta que se aprueben definitivamente nuestras propuestas".

No extraña, por tanto, que el ministro alemán de Finanzas, Hans Eichel, declarara ayer que las propuestas de Bruselas deberían asegurar el crecimiento de la eurozona, que van a dotar de mayor lógica a la gestión económica europea y que son las que su Gobierno venía reclamando.

El grupo mayoritario del Parlamento Europeo, el Partido Popular comunitario, reaccionó a las reformas recordando que éstas no son un cheque en blanco para los países con déficit excesivos. Los socialistas, sin embargo, las recibieron como una buena noticia para la creación de empleo frente a un pacto que, claman, se había convertido en un "corsé que frena el crecimiento". Los verdes las calificaron de "inteligentes" porque el pacto, tras cinco años de aplicación, "no ha promovido ni la estabilidad ni el crecimiento en la Unión". "Un techo del 3% para todos bajo cualquier situación económica", dijo el verde Daniel Cohn Bendit, "no es la mejor gestión económica".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 4 de septiembre de 2004