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Análisis:EL ANÁLISIS | Atenas 2004 | NATACIÓN

Los relevos, la prueba más táctica

Seleccionar a los cuatro nadadores más rápidos para participar en un relevo, no es lo único que tiene que considerar un entrenador. El nadador debe ser capaz de repetir su marca individual en esta prueba y sufrir para sí y para el equipo.

En los relevos de libres el orden de participación puede tener diferentes variantes en función de la estrategia elegida. Una de las variantes más utilizadas cuando el equipo tiene gran confianza, es colocar al mejor nadador el último, y al segundo mejor el primero. A veces se elige salir desde el principio con el mejor en primer lugar y mantener esta situación a lo largo de la prueba, aunque no sean los mejores nadadores los que naden al final, sólo hace falta que sean competitivos. Esta estrategia tiene sus ventajas si las diferencias entre los miembros del equipo no son muy grandes, pues la zambullida con cierta anterioridad del relevista de un equipo perjudica la llegada de los relevistas de los equipos contiguos por el oleaje producido.

El nadador debe repetir su marca individual y saber sufrir para sí y para el conjunto

Desde que existe el sistema electrónico de detección de tomas de relevos falsas, las tomas de relevos se apuran más, llegando a veces a una diferencia entre contacto y despegue de valor cero segundos, el límite para una descalificación. Dado que el nadador puede empezar a moverse antes de que su compañero toque la pared, los nadadores utilizan diferentes técnicas para mejorar la salida en comparación con la prueba en línea.

Estudios recientes han mostrado que dar un paso previo a la llegada del compañero, junto con un movimiento de circunducción de los brazos, aumenta el impulso en la salida y se hace más eficiente. El tiempo de reacción en este caso no es un factor crítico, ya que podemos anticipar el momento del contacto. Mientras en una prueba individual el nadador tarda en separar los pies del poyete entre 0,65 y 0,85 segundos, en los relevos la diferencia entre el contacto de la mano y el despegue suele estar entre 0,15 y 0,30 para los mejores relevistas. Si le unimos el impulso y la motivación adicional de un relevo no es infrecuente que los mejores consigan reducir su marca personal hasta 1 segundo en los relevos.

Sin embargo, todo depende del nadador que se aproxima, ya que una última brazada descoordinada o lenta, tendrá como resultado la separación anticipada de los pies de su compañero.

El nadador en la llegada debe concentrarse en mirar la pared bajo el agua, manteniendo la respiración en los últimos metros y sin mirar nunca a los otros participantes.

El equipo sudafricano de relevos de cuatro por cien libres masculino ha dado la gran sorpresa del campeonato. Se ha conjugado la capacidad de cuatro extraordinarios velocistas (con tiempos inferiores a 49 segundos en el relevo), y el trabajo concienzudo de toma de relevos, aprovechando al límite las ventajas de las nuevas salidas aplicadas en esta prueba. Su récord es toda una lección.

Raúl Arellano Colomina es profesor titular de la Universidad de Granada.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 16 de agosto de 2004