Jorge Pardo pone color y barroquismo al arte minimalista de La Caixa

El artista cubano-americano presenta su trabajo de diseño ambiental en Caixafòrum

"No creo que el arte se pueda consumir de forma simple y directa, no lo forman artefactos sino que siempre ha sido algo que ha existido dentro de un entorno y un contexto ideológico determinado", explica Jorge Pardo (Cuba, 1963). Pardo presenta en Barcelona el contexto, lleno de color y formas sinuosas y barrocas, que ha creado para presentar una selección de siete obras minimalistas de la colección de la Fundación La Caixa. La instalación, para llamarla de algún modo, podrá verse en Caixafòrum hasta el 7 de noviembre.

Si hay un movimiento austero por excelencia, éste es el minimalismo, pese a que en el campo escultórico pretendía recuperar la relación de la pieza con su entorno. Sus obras se suelen presentar, sin embargo, en entornos igualmente mínimos, los famosos white cubes (cubos blancos), que es la estética arquitectónica que domina en la mayoría de galerías y museos de arte contemporáneo. La opción de Pardo rompe con esta visión en un intento de averiguar hasta qué punto aguantan estas obras en otros contextos, al plantear una nueva mirada más actual de las mismas desde la estética de hoy y, también, al cuestionar el hecho de que se dé por supuesto que el arte contemporáneo tiene que exhibirse en estas cajas blancas.

Conocido por las intervenciones espaciales en centros de arte, como la que realizó en la planta baja del Dia Center de Nueva York, o también por sus objetos de diseño artístico -lámparas, papeles pintados o mesas- casi más que por sus esculturas, Pardo ha ideado para esta presentación en Caixafòrum un espacio que recuerda tanto la estética psicodélica de la década de 1970 como los bares de diseño de 2000. El artista ha recubierto las paredes de la sala pequeña del centro de exposiciones de la Fundación La Caixa en Barcelona, Caixafòrum, de unos paneles con molduras y relieves pintados de un naranja subido que está tamizado por la luz de una serie de lámparas, con metacrilato y formas abarrocadas, diseñadas por el mismo artista en su taller de Los Angeles, ciudad en la que vive desde los seis años.

Es en este ambiente escenográfico donde Jorge Pardo y Nimfa Bisbe, responsable de la colección de la Fundación La Caixa, han situado siete obras de los artistas Richard Serra, Robert Mangold, Agnes Martin, Donald Judd y Alan Charlton. Lo interesante aquí es el contraste que provoca la ambientación colorista de Pardo con la seriedad y austeridad de las obras minimalistas, que Pardo considera plenamente vigentes.

"No me considero en absoluto un artista conceptual. Mi obra no trata de aportar información, todo lo contrario. Intento reintroducir al público contemporáneo en una experiencia visceral e intensa", explica el artista, que en cierta manera reivindica la decoración y el ornamento como elementos que no contradicen la visión del arte "serio". "Ya sé que la gente no quiere ir al museo a pensar, pero es inevitable, es lo que hay que hacer porque para esto se hacen las exposiciones", indica el artista, que concluye: "El mundo es complicado y el arte también".

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 31 de julio de 2004.

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