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Documental de héroe para mejorar la imagen

Además de ser vital para sus aspiraciones que sus compatriotas le vean como un líder fuerte, Kerry necesita también mostrarles su lado humano. En ocasiones robótico y distante, el candidato ha tratado de fabricar en Boston una imagen personal más cálida, más humana, para ganarse la confianza del electorado indeciso. Parte de ese esfuerzo se materializó en la intervención de sus hijas, Vanesa y Alexandra, y del hijo de su mujer, Andre Heinz. Además, antes de su discurso los delegados vieron un documental de nueve minutos y medio especialmente hecho para la convención por el cineasta James Moll, ayudado por Steven Spielberg, en el que se pudo contemplar al soldado heroico de Vietnam -14 de sus camaradas de armas subieron al escenario para reforzar el mensaje-, pero también al hombre de familia y al líder político.

Horas antes de su intervención, Kerry, siempre pendiente de todos los detalles, visitó por sorpresa el escenario para familiarizarse con el podio -que sube y baja según la altura del orador- y con la inmensa sala en cuyo techo se almacenaban desde el primer día miles de globos blancos, rojos y azules para la apoteosis final. Acompañado por los productores y responsables de la convención, Kerry se paseó por el escenario y oteó el panorama. Con 5.000 sillas vacías delante y ante unas decenas de periodistas, técnicos y voluntarios sorprendidos por su aparición, probó los micrófonos: "Miembros del cuarto poder, os he convocado hoy aquí para deciros que vuestro reinado ha concluido", bromeó el candidato, que estaba relajado y de excelente humor. "Esto es impresionante. ¿Podemos hacerlo ahora mismo?", dijo, y, para satisfacción de las cámaras presentes, hizo como que hablaba y gesticulaba en pleno mitin, diez horas antes de su gran momento.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 30 de julio de 2004