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Tribuna:AUTOMOVILISMO | Gran Premio de Francia de fórmula 1

Sólo Michael puede hacer esto

Nadie se lo imaginaba, pero, de golpe, Michael Schumacher cogió el mando de la carrera que debía ser para Fernando Alonso. Todo parecía dispuesto para que ganara el español: corría en el circuito de su equipo, hizo la pole position, marcaba a unos tiempos impresionantes y realizó una salida perfecta. Sin embargo, en la segunda entrada en los boxes se encontró por detrás de Schumacher.

Es el único que puede hacer algo similar. El trabajo que están realizando este año el ingeniero de Ferrari, Ross Brawn, y él es impresionante. Pero probablemente no podrían hacerlo sin todo el soporte tecnológico, económico e informático de un equipo tan potente como el de Maranello. Cuando estás delante del Mundial y tienes un piloto como Schumacher, que te asegura al menos medio segundo por vuelta, puedes plantearte lo que quieras. Y ellos tienen medios técnicos para poder analizar durante la carrera lo que va a ocurrir si cambian la estrategia, como hicieron ayer en Magny Tours.

Decidieron ir a cuatro paradas, cuando todos los grandes equipos y el mismo Rubens Barrichello, segundo piloto de Ferrari, habían planificado tres. Fueron creativos y listos. Michael aprovechó todas las circunstancias que se iban produciendo para ganar segundos: cuando salió del tercer repostaje, hizo la vuelta rápida porque iba con poca gasolina, fue ganando segundos a Alonso, entró en los boxes para el cuarto repostaje cuando había tráfico en la pista y el cambio que realizó el equipo fue fulgurante. Regresó siendo líder y le sobraron tres segundos. Y después, en la parte final de la carrera, arrebató segundos en cada vuelta a Alonso porque ambos tenían el mismo combustible, pero Schumacher contaba con los neumáticos nuevos.

Su estrategia y su imaginación les valió esta vez el triunfo. Pero para poder hacer lo que hacen es necesario que no falle nada, que todo el equipo funcione como un reloj. Y contar con un hombre como Michael, que, cuando llega al circuito, estudia con detalle las entradas y salidas de los boxes -algo que hacíamos ya en Benetton cuando Ayrton Senna era nuestro rival- y busca la forma de arañar uno o dos segundos en la forma de encarar la entrada y la salida.

Le vi la semana pasada en Montmeló en unos entrenamientos de Ferrari. Estuvimos hablando de muchas cosas, de las familias, de todo... Me pareció muy en forma. Estuvo probando neumáticos toda la jornada y nunca tenía bastante. Cuando Luca Badoer, piloto de pruebas, parecía ya agotado, Michael seguía allí, insistiendo con su equipo de ingenieros y mecánicos. Puede seguir ganando mientras quiera. Y su edad, 35 años, no parece ser un problema. Lo único que puede pararle es que pierda las ganas de seguir siendo el mejor. Y por ahora eso no va a ocurrir.

Joan Villadelprat fue director general de las escuderías Benetton y Ford y jefe de mecánicos de Ferrari.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 5 de julio de 2004