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Yukos cae un 17% en Bolsa ante el temor de que deje de exportar crudo

La petrolera rusa dice que el embargo de sus cuentas le impide operar

Las acciones de Yukos se desplomaron ayer más de un 17% después de que el presidente de su Consejo de Administración, Víktor Gueráshchenko, declarara que, a raíz del embargo judicial de las cuentas de la petrolera, puede llegar a paralizarse el negocio de producción y exportación de crudo, el más rentable del grupo. Añadido a esto, la agencia Standard & Poor's revisó a la baja la calificación financiera de la petrolera.

"El embargo de las cuentas amenaza directamente con paralizar la actividad productiva de Yukos", advirtió la petrolera en un comunicado oficial, en el que agregaba que ello también "empeora la balanza de pagos de la compañía y pone en riesgo su capacidad para cumplir en las obligaciones fiscales y las que tiene la compañía con sus acreedores".

El comunicado, como no podía ser menos, tuvo un efecto devastador sobre la cotización de los valores de la petrolera. Inmediatamente después de conocerse la nota, las acciones se desplomaron un 17%, hasta los 512 rublos (14,6 euros). Y llovido sobre mojado: cuando lo negro pasó a gris y la acción comenzaba a recuperarse levemente, volvió a desplomarse con el anuncio de la agencia estadounidense Standard & Poor's de que rebajaba a CCC la liquidez de la compañía.

Gueráshchenko, el ex veterano gobernador del Banco Central de Rusia, manifestó por su parte que "si las cuentas en las que se acumulan los ingresos por los suministros de crudo y los pagos a la aduana permanecen embargadas, entonces no se puede hacer prácticamente nada". La amenaza de una posible suspensión de las exportaciones de crudo de Yukos (la compañía vende al exterior el 2% de todo el crudo que se comercializa en el mundo), es un duro golpe para una empresa que está al borde de la bancarrota.

Algo positivo

No obstante, Gueráshchenko quiso también mostrar algo de luz al final del túnel. El alto ejecutivo de la petrolera afirmó que el Ministerio de Finanzas había asegurado a los bancos acreedores de Yukos que todo se arreglaría y dijo que en el futuro próximo no hay peligro de que se suspenda la producción y exportación de crudo.

Transneft, la firma que tiene el monopolio de los oleoductos rusos, confirmó por su parte que permitirá que Yukos continúe usando las tuberías sin exigirle prepago alguno en los próximos 15 días. Además, aclaró que las cuentas de las empresas controladas por la petrolera no han sido embargadas. Entre éstas filiales figuran las empresas de extracción Yuganmsneftegaz, Samaraneftegaz y Tomskneft y las refinerías de Kúbishev, Novokúbishev, Sizransk, Amgarsk y Achinsk.

La incertidumbre sobre el futuro de la compañía continúa, alentada por los rumores de que el Ministerio Fiscal ruso continuará pasándole facturas a Yukos por presuntos impagos de impuestos correspondientes a los años posteriores a 2000. La petrolera en estos momentos debe oficialmente 2.805 millones de euros por ese año, a lo que hay que agregar 2.650 millones por los impuestos de 2001. El Gobierno seguirá indagando, por lo que los analistas esperan nuevas cifras millonarias de impagos de 2002 y 2003. La deuda total de Yukos sería de unos 8.000 millones, según el influyente diario Kommersant.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 3 de julio de 2004