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Los reformistas serbios tratan de impedir que un ultranacionalista logre la presidencia

Los europeístas apoyan a Boris Tadic frente a Tomislav Nikolic en las elecciones de mañana

El miedo al aislamiento ha unido al fin a todas las fuerzas reformistas de Serbia. La hipótesis más que probable de que un ultranacionalista como Tomislav Nikolic ganara mañana la segunda vuelta de las elecciones presidenciales de Serbia ha llevado a los sectores democráticos y europeístas a respaldar al candidato Boris Tadic. La disyuntiva para los serbios se plantea entre un camino de integración en la Unión Europea o un persistente aislamiento internacional que el país balcánico sufre desde que Slobodan Milosevic lanzara su política belicista en los años noventa.

En su último mitin antes del cierre de campaña, Nikolic se mostró orgulloso de no ser apoyado por "ningún enemigo de Serbia". Para este dirigente del Partido Radical, que encabeza un procesado en el Tribunal de La Haya como Vojislav Sesselj, "enemigo" es un término muy elástico que incluye desde el Alto Representante de la Política Exterior de la UE, Javier Solana, hasta el presidente de Croacia, Stepan Mesic. La constante política victimista y el agravio figuran como bazas de Nikolic que, en la primera vuelta de las presidenciales, obtuvo alrededor del 30% de los votos frente al 27% de Tadic.

Aunque el papel de presidente sólo tiene un carácter de arbitraje, la proyección de Serbia en el extranjero sufriría un serio revés con la elección de Nikolic. Por ello, los partidos reformistas que integran el actual Gobierno en Belgrado, encabezado por Vojislav Kostunica, confían en una participación relativamente alta para los baremos serbios. "Si la participación es razonable, la victoria de Tadic es casi segura", comenta una fuente diplomática.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 26 de junio de 2004