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Saludables vacaciones

El dengue, las fiebres tifoideas o la malaria. Son enfermedades que evocan novelas de aventuras, historias de exploradores de África. Para los viajeros europeos pueden sonar exóticas y olvidadas. Pero no es así. La malaria, por ejemplo, afecta a entre 300 y 500 millones de personas cada año. Sólo en África, mata a unos dos millones. En España, aunque el parásito causante de la enfermedad, también conocida como paludismo, fue erradicado hace 40 años, sigue constituyendo la más grave amenaza para los viajeros con destino a los países tropicales, un número que cada año aumenta.

Una decena de expertos repitieron la semana pasada, en las II Jornadas de Medicina del Viajero, organizadas por el hospital Ramón y Cajal de Madrid, que la información y la prevención son las mejores armas para combatir las enfermedades tropicales. Pese a la repetición de una fórmula que parece obvia, entre un 30% o un 40% de los turistas que viajan a países en vías de desarrollo presenta durante el viaje problemas de salud que van desde una simple diarrea al peligroso paludismo que transmite la picadura del mosquito Anopheles. En España se diagnostican al año unos 400 casos de malaria, según cálculos del hospital Carlos III de Madrid. La mayor parte podrían evitarse si el viajero tomase la medicación adecuada (aún no existe vacuna) y tuviese en cuenta unas sencillas medidas durante el mismo, tales como usar repelente de mosquitos eficaz o evitar en lo posible las salidas nocturnas.

Asesoramiento individualizado

La Organización Mundial de la Salud (que advierte en su web que ninguna medicina previene totalmente de la enfermedad) recomienda tomar mefloquina (conocida por su nombre comercial, Lariam). Además de ésta, hay un medicamento más reciente, el Malarone, que llama la atención de los especialistas por su conveniencia: el tratamiento es más corto y provoca menos efectos secundarios que el Lariam (pesadillas o alucinaciones). Con todo, los expertos recomiendan que los viajeros pidan asesoramiento individual antes de partir, pues el tratamiento puede depender de la zona de destino.

Un estudio realizado el año pasado en los aeropuertos de Madrid y Barcelona determinó que sólo un 20% de los pasajeros que iban a volar a países tropicales cumplían con las normas de profilaxis básicas.

Los nuevos hábitos turísticos, como el aumento de los viajes con destino al África oriental -donde se registra un 65% de los casos de malaria del mundo-, la popularización del ecoturismo y el incremento de los viajes de última hora provocan un aumento del riesgo. "Las agencias de viajes venden Senegal, por ejemplo, como el Caribe africano. Allí sólo

es obligatoria la vacuna contra la fiebre amarilla, cuando es uno de los países en los que el riesgo de contraer la malaria es mayor", explica el doctor Rogelio López-Vélez, jefe de medicina tropical del Ramón y Cajal. Para los viajeros de último minuto, los expertos se esfuerzan por desterrar la idea de que las medicinas no funcionan con poca antelación. "El tiempo de incubación de la enfermedad es mayor que lo que tarda en hacer efecto la medicina", explica López-Vélez.

Malaria de aeropuerto

Existe otro tipo de paludismo que afecta a los viajeros aunque no vayan a países donde la enfermedad es endémica. Es conocida como la malaria de aeropuerto, por ser ésa la zona donde se manifiesta. El Anopheles se cuela en un avión con origen en un país tropical y, al llegar a su destino, infecta a una persona antes de morir. Se trata de una afección muy rara, puesto que los aparatos con origen o destino en África o países donde haya malaria son sometidos a desinsectación, como recomienda la OMS.

La información para preparar un viaje a zonas de riesgo viene detallada en las webs de la OMS (www.who.int/ith/), Ministerio de Sanidad (www.msc.es/salud) y en www.viajarsano.com.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0004, 04 de junio de 2004.