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Editorial:

Eso no puede ser

Todos los indicios que avalan la existencia de continuidad entre la ilegalizada Batasuna y la candidatura HZ (Herritaren Zerrenda) habrían quedado diluidos si sus promotores hubieran manifestado un claro distanciamiento respecto a ETA. Así lo afirma en su sentencia el Tribunal Constitucional, que no se ha limitado a convalidar los argumentos del Supremo, sino que los ha afinado con consideraciones llenas de buen sentido jurídico. Esos argumentos refutan las débiles razones invocadas por los partidos nacionalistas vascos para oponerse a la ilegalización y agravan la irresponsabilidad de Ibarretxe al invitar a votar a la lista ilegalizada.

Es de esperar, argumenta el Constitucional, que cuando de lo que se trata es de dilucidar si una determinada candidatura actúa "en connivencia con el terror o con formaciones que han sido proscritas en razón de esa connivencia" haga constar su inequívoco distanciamiento de las prácticas criminales de ETA. Precisamente porque a un partido que compitiera sólo con sus votos y sus ideas nada costaría evidenciar ese distanciamiento; el que no lo haga sólo puede interpretarse como expresión de una deliberada voluntad de no desmarcarse de ETA. No se trata de una mera abstención de condenar los métodos de ETA, sino de la afirmación de la voluntad de no condenarlos.

El Constitucional analiza los indicios de continuidad entre Batasuna y HZ a la luz de esa voluntad. Son indicios fuertes: un texto incautado a ETA que propugna una candidatura como la de HZ, una cuenta bancaria de esa lista cuyo titular es un miembro de la Mesa Nacional de Batasuna, la presencia de dirigentes de ese partido en la presentación de la candidatura. Es falso, por tanto, que el motivo haya sido la presencia de personas que ya figuraron en listas de Batasuna. Esa circunstancia sólo se contempla en relación a los otros indicios: como expresión de la intención de hacer constar, sin disimulo, la continuidad. Y también es falso que se cercene el derecho individual a formar parte de listas electorales; lo que se prohíbe es participar en esa lista, pero hay ex candidatos de Batasuna en otras candidaturas de la izquierda abertzale, como Aralar.

El lanzamiento de HZ buscaba seguramente tantear la resistencia del Estado de derecho. Si el Constitucional hubiera aceptado el recurso, Otegi y compañía lo habrían celebrado como un paso hacia la deslegitimación de la Ley de Partidos. Una ley que ha permitido sacar de la legalidad a una formación que pretendía reforzar sus razones con la coacción; y eso no puede ser. Si quieren competir en igualdad de condiciones tendrán que desligarse de ETA, les ha dicho el Tribunal Constitucional.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 31 de mayo de 2004