Reportaje:

La mano invisible del artista actual

El grupo Consonni, entre la producción y la creación, colabora desde Bilbao en las últimas tendencias del arte internacional

Más de un centenar de personas participan en una performance colectiva con música de la cantante Begoña, a la sombra del Puente Colgante, mientras Itziar Okariz filma la escena. Objetivo cumplido. Las gentes del grupo Consonni (www.consonni.org) han conseguido llevar a buen puerto su último proyecto artístico en colaboración con ambas creadoras, como antes lo hicieron con Ibon Aranberri, Olaf Breuning, Andrea Fraser o Jon Mikel Euba Y como lo conseguirán, si no hay contratiempos de última hora, con Segunda mano, su próximo proyecto para Andrea Crews.

Consonni nace en 1997 de la mano de Franck Larcade, un estudiante de Bellas Artes de Tarbes (Francia) que comprende perfectamente las dificultades logísticas y la complejidad de la creación actual. Su primer trabajo fue buena muestra de ello. Para empezar, alquiló una nave industrial en Zorrozaurre y luego se puso en contacto con distintos artistas. A menudo en el bosque... fue una propuesta del coreógrafo Loic Touzé y el artista vitoriano Francisco Ruiz de Infante que requirió de un gran espacio para hacer dos recorridos coreográficos marcados por acciones musicales y visuales.

Su próximo proyecto se desarrollará en el Mercado de la Ribera en septiembre

En esa fábrica presentó meses después Jon Mikel Euba su exposición Coche house horse, exhibió Catsou Roberts sus vídeos, y mostró su obra el cineasta Rainer Oldendorf. "El diálogo con los artistas es continuo; ellos presentan su proyecto, pero en la realización colaboramos todos y, por supuesto, en la difusión. Al final, se puede hablar de coautoría", recuerda Larcade.

Pero para realizar un trabajo que tenía voluntad de ser silencioso e invisible, la fábrica era más un inconveniente que una ventaja. Larcade se deshace de ella y en 2000 entran en Consonni María Mur y Arantza Pérez, con estudios de Sociología y master en gestión de ocio. El equipo ya puede desarrollar proyectos de mayor duración y más complejos, como la edición del disco de Begoña We only move when something changes, que presentó en el pasado festival Ciberart.

El de Begoña (www.begona.com) es un buen ejemplo del trabajo de Consonni. Hace cuatro años, le propusieron a la artista visual Begoña Muñoz realizar un proyecto conjunto relacionado con la performance. La respuesta fue que su idea era hacer un disco y actuar en público presentando sus canciones. Como en otros proyectos de Consonni, aquí también había una mirada irónica y crítica al mundo del arte, en este caso, al tópico de "mamá, quiero ser artista".

Sin embargo, el trabajo se lleva con toda profesionalidad. La grabación de las canciones, compuestas por Begoña con Maxence Cyrin, se realiza en París, y entre los productores se encuentran músicos españoles como Madel o Javi Pez. La fotografía de portada es de Olaf Breuning, que en 2003 expuso en Basilea y Grenoble. Y el videoclip, casi un documental es obra de Itziar Okariz, quien viajó desde Nueva York, donde vive desde 1997.

Consonni trabaja todos los campos. Incluso emprenden incursiones en las subastas, como la que realizaron de la tipografía Euskara, o en la televisión comercial, al producir con Arteleku y el artista Matthieu Laurette el concurso televisivo El gran trueque. "Eso sí, sólo nos hacemos responsables del proyecto concreto; no somos galeristas ni representantes artísticos, sino que entendemos la creación como obra colectiva", aclara Larcade.

Otros proyectos, de momento, no se pueden llevar a cabo. Así ha ocurrido con el espectáculo pirotécnico que diseñó Ibon Aranberri en el verano de 2000 para la central nuclear de Lemoiz. "Desgraciadamente, las actuales circunstancias sociopolíticas y la complejidad que el proyecto entraña para la entidad propietaria de la central nuclear impiden su realización", se lamenta María Mur.

Su próxima aventura sí tiene visos de salir adelante. Es además una buena muestra de esa consideración del arte nada romántica, más como obra colectiva y crítica. Será la presentación en Bilbao del proyecto de Andrea Crews Segunda mano, que revolucionará durante una semana el Mercado de la Ribera a partir del 19 de septiembre. Será dentro de Modorra, la pasarela de jóvenes diseñadores, que celebra su segunda edición.

Andrea Crews es un colectivo creado por Maroussia Rebecq que desde hace cinco años reflexiona sobre la moda, el arte y el mercado. Segunda mano ya se ha presentado en Burdeos, París, Berlín, México, Bali y Yakarta. El proyecto comienza con la recogida de dos toneladas de ropa usada, para lo que Consonni ya se ha puesto en contacto con entidades como Rezikleta o Traperos de Emaús.

Luego, en esos siete días de septiembre, nacerá el correspondiente Andrea Crews de Bilbao, coordinado por Rebecq. El colectivo estará formado por jóvenes diseñadores, artistas u espontáneos que quieran participar en el diseño de una línea de moda a partir de ropa usada. Cada cual se presentará con sus herramientas (aguja, hilo, máquina de coser,...) en el Mercado de la Ribera y emprenderá la búsqueda entre las dos toneladas de prendas para elegir lo que mejor case con su proyecto. Segunda mano se convertirá en una obra colectiva, entre la crítica al consumo desaforado y a la exclusión social.

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 29 de mayo de 2004.

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