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Entrevista:UMBERTO PAOLUCCI | PRESIDENTE DE MICROSOFT EN EUROPA

"Queremos crear oportunidades para más empresas"

Microsoft reconoce que su cuota de mercado es "una responsabilidad", dice Paolucci

En 1985, un ingeniero italiano llamado Umberto Paolucci comenzaba a trabajar en una pequeña compañía de software que facturaba 140 millones de dólares y acababa de sacar al mercado un sistema operativo para ordenadores personales. Casi veinte años después, "muchas cosas han cambiado", explica Paolucci. Esa pequeña empresa, llamada Microsoft, factura 32.000 millones de dólares, y ese modesto sistema, conocido como Windows, está en las entrañas de 9 de cada 10 ordenadores. Veinte años y un software que han convertido a Microsoft en la empresa más poderosa del sector.

Paolucci (Rávena, 1944) es el ejecutivo más veterano de Microsoft en Europa. Tranquilo y amable, utiliza con frecuencia la palabra "humildad". Su compañía está tratando de transformar su imagen de monopolio sin corazón -creada después de 10 años de litigios en EE UU y Europa- para ser visto como un "líder responsable", abierto y dialogante. Ésta es la razón por la que Microsoft está llegando a acuerdos para compartir patentes con compañías como Siemens y SAP, y por la que está tirando de billetera para cerrar acuerdos extrajudiciales con rivales como Sun Microsystems, al que ha pagado 1.600 millones para que retire sus demandas.

"Estamos aquí para que nuestro negocio crezca, pero no sólo eso. ¿Es éste el resultado de las lecciones que hemos aprendido? Quizá sí"

"Había algo en lo que no podíamos llegar a un acuerdo

En Europa, Microsoft se enfrenta a dos desafíos monumentales. Tiene aún pendiente un caso con la Comisión Europea (CE) por prácticas contra la competencia. En marzo, la CE la obligó a ofrecer Windows sin MediaPlayer, su reproductor de audio y vídeo. El caso está ahora en el Tribunal de Luxemburgo. El segundo problema es estratégico, y tiene que ver con el creciente

interés de las administraciones públicas por Linux, un sistema operativo de libre modificación y copia, que ya utilizan regiones como Extremadura, Valencia o Andalucía. La estrategia de Microsoft es explicar a los políticos que no deben discriminar el software porque sea comercial, y para ello ha decidido nombrar a un responsable del sector público en cada país, y organizar eventos y congresos. En el último, celebrado en Londres el pasado lunes, se realizó esta entrevista.

Pregunta. ¿Por qué ese interés por el sector público?

Respuesta. Tenemos que asegurarnos de que nuestros mensajes llegan a una audiencia que cada vez es más compleja. Los Gobiernos ya no son entidades monolíticas, sino que tenemos que hablar con Ayuntamientos, regiones, Estados... Hemos reforzado las inversiones y tenemos más gente en el terreno, porque queremos saber qué quieren hacer los Gobiernos con la tecnología y qué clase de industria quieren construir. Nuestro papel ahí es muy pequeño. En España, por cada dólar que factura Microsoft, nuestros socios se llevan 12.

P. Hay políticos que creen que sólo el software abierto puede crear una industria europea.

R. Es una buena noticia que los políticos hablen de este asunto y se preocupen de que no haya suficiente innovación en Europa. Luego, claro, la realidad es más compleja. Está claro que nuestro futuro es la economía del conocimiento. Pero decidir que queremos llegar ahí definiendo qué clase de sistema operativo deben llevar los PC o los servidores en la Administración pública no es una buena decisión.Ningún directivo de una empresa privada haría eso. Es bueno que los Gobiernos sopesen distintas tecnologías, entre ellas las de código abierto. Pero el modelo comercial es razonable, y hasta ahora ha funcionado bien. Creo que no deberíamos alterar las fuerzas del mercado, y por eso queremos explicar mejor el valor que podemos ofrecer.

P. Los Gobiernos que optan por el software abierto creen que éste también tiene valor.

R. Sí, creo que puede haber valor en el código abierto

. La verdad es que hemos aprendido mucho de ese movimiento, del entusiasmo de esos programadores que se retan a sí mismos para crear mejores productos para el acervo común. Sin ese entusiasmo, este mundo, y no sólo el de la tecnología, no sería tan rico. Les respeto mucho. Pero no creo que eso se traduzca automáticamente en mejores productos, ni en costes más baratos.

P. ¿Cuál es la situación actual del caso con la Comisión?

R. El comisario Monti ha sido muy generoso en trabajar para encontrar una solución, pero había una cosa en la que no podíamos llegar a un acuerdo. Y era el futuro. Ellos querían asegurarse de que no hubiera más infracciones, según sus puntos de vista. Y para nosotros, eso podía significar detener la innovación. Nos habrían impedido publicar Windows con nuevas tecnologías hasta que éstas estuvieran en el mercado. Windows permanecería como es; las piezas de software estarían en el mercado y luego, después de un tiempo, y ese tiempo no estaba definido, podríamos integrarlas. Pero los usuarios quieren integración, y no encontramos la manera de salvar este principio y complacer a la CE.

Si Europa quiere tener un enfoque distinto del de EE UU, que entendemos que es justo, y que los productos y servicios estén regidos por diferentes principios, lo respetaremos, pero tenemos el derecho legítimo de acudir al Tribunal de Primera Instancia [de Luxemburgo] y el de Justicia. Respetaremos completamente lo que decidan. Y tenemos que prepararnos para el peor escenario, así que estamos invirtiendo recursos para crear una versión de Windows sin MediaPlayer.

P. En los casos europeo y estadounidense subyace la misma discusión: si Microsoft puede seguir incluyendo las aplicaciones que le parezca, donde compite con otras empresas, en Windows, que controla el 90% de los PC. ¿Seguirá haciéndolo?

R. Seguiremos haciendo lo que los clientes quieran que hagamos. Y ahora los consumidores quieren simplicidad, integración y dispositivos que se comuniquen entre ellos. El Departamento de Justicia de Estados Unidos ha publicado una declaración sobre la decisión de la CE, diciendo que han examinado el mismo caso y han llegado a una conclusión diferente. Dicen que la decisión de la CE daña la innovación y a los consumidores, y que sólo es buena para algunos competidores. Pero, como he dicho, respetaremos cualquier decisión que tome el Tribunal.

P. Hay quien dice que Windows es tan importante que debería ser nacionalizado para que todos los fabricantes de aplicaciones pudieran utilizarlo como canal de distribución.

R. Quizá, pero ¿seguirá siendo tan bueno y tan barato? El coste de Windows para un fabricante de PC ronda los 50 dólares, y como media la gente mantiene el PC tres años. Así que 50 dólares dividido por 36 meses son 1,4 dólares al mes. Mantener una de estas lámparas encendidas durante un mes, ¿cuánto costaría? ¿Unos 20 Windows? Creo que hemos probado al mercado que esos 50 dólares valen su precio. Si me pregunta si estamos comprometidos con los estándares abiertos, la interoperabilidad y crear valor por encima de esos 50 dólares, sí, claro. Lo estamos. ¿Queremos quedárnoslo todo para nosotros, ser cada vez más y más grandes? No. Estamos decididos a crear oportunidades para otras compañías. Estoy personalmente convencido de ello. Si no, ya me habría retirado. Soy viejo; tengo casi 60 años y puedo permitírmelo . Pero tengo un importante trabajo que hacer. Y es conseguir que nos entiendan.

P. Su compañía trata de dar imagen de "líder responsable", consciente del poder de Windows. ¿Lo es?

R. No lo decimos porque queramos aparentar bondad, o ganar un crédito que no merecemos. Intentamos que la gente se dé cuenta de cuál es nuestro papel en el mundo de la tecnología, y que entiendan nuestras motivaciones. Sí, estamos aquí para que nuestro negocio crezca. Pero no sólo por eso. Sabemos que tenemos una posición única, lo cual es un privilegio, pero también una responsabilidad. ¿Es éste el resultado de las lecciones que hemos aprendido? Quizá sí. Quizá hayamos aprendido algo.

"La tecnología es demasiado compleja. Yo odio leer manuales"

Pregunta. Los clientes están muy preocupados por la seguridad del software. Ustedes invierten casi 7.000 millones de dólares en I+D al año, y sus productos aún tienen agujeros, puertas traseras, virus... ¿Cuándo serán seguras sus aplicaciones?

Respuesta. Nunca. Porque no hay nada perfecto en esta vida. Vivimos con las imperfecciones. Podemos invertir más, y lo estamos haciendo. Sin embargo, no somos tan malos como se dice. Por ejemplo, hemos pasado de publicar 42 boletines de seguridad durante el primer año de Windows 2000, a 12 en Windows 2003 Server. Y cuando nos comparamos con el resto, tenemos resultados mucho mejores. La cuota de mercado de Windows es más alta, así que nos afectan más los problemas

; seguro que se roban más Seats que Mercedes. Pero para nuestra compañía no hay prioridad mayor que ésta.

P. La industria del software pretende manejar los sistemas de información más sofisticados del mundo, y que un ordenador sea tan fiable como el agua o la luz, pero ésta es probablemente la única industria donde el fallo es consentido, y hay empresas, como las de antivirus, que hacen dinero de ello.

R. Eso es cierto, pero hay diferencias básicas en los ejemplos que ha dado. La complejidad y la sofisticación, en la luz o el teléfono fijo, están en el centro, y no hay mucho poder en el periférico, es decir, en la lámpara o en el grifo. En los ordenadores, mucha de la sofisticación, que significa poder, está en el periférico, en el extremo de la red, no en el centro. Y es así porque queremos ofrecer creatividad, flexibilidad, libertad; el valor está ahí. Creo que nuestro deber es que esa experiencia sea menos compleja. La gente no debería tener que leer manuales, multiplicados, además, por el número de dispositivos. Yo odio hacerlo. Creo que las compañías deberían delegar esa complejidad en los dispositivos, más que delegarla en mí.

P. Veinte años después de su llegada a Microsoft, ¿está todo hecho?

R. La tecnología está inexplorada. Es demasiado compleja. Y cuantitativamente aún hay mucha gente que no puede acceder a ella. Hay mucho por hacer.

P. ¿Estaría en Microsoft 20 años más?

R. No creo que me dejen . Pero puedo decirle algo: siempre seré un empleado de Microsoft.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 30 de mayo de 2004

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