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El hundimiento de 200 metros de la AP-7 en Girona provoca colas de 13 kilómetros

Los automovilistas que sufrieron las retenciones fueron obligados a abonar el peaje

El espectacular hundimiento de un tramo de entre 150 y 200 metros del firme de la autopista AP-7 en Viladesens (Gironès) -entre las salidas de Girona-Norte y Orriols-L'Escala- originó ayer retenciones de hasta 13 kilómetros que afectaron principalmente a los vehículos que circulaban en dirección norte. La reparación de la calzada requerirá obras de envergadura. Abertis informó ayer de que la próxima semana trabajará en una "ampliación provisional" que permitirá disponer de los dos carriles que han quedado inutilizados.

El deslizamiento del terreno afecta principalmente al arcén y a los dos carriles en sentido norte del kilómetro 44 de la AP-7. Los operarios de Abertis dispusieron ayer un desvío provisional que, ocupando uno de los dos carriles en dirección sur, permitió mantener abierto un carril en cada sentido.

Los cambios impuestos en la circulación obligaron a ralentizar enormemente el tráfico y llevaron inevitablemente al colapso viario.

Aunque los problemas con el asentamiento del terreno se iniciaron hace unos días, a causa del enorme flujo de vehículos ayer el tráfico se vio afectado en mayor medida. Según fuentes del Servicio Catalán de Tráfico, las retenciones ya se iniciaron el viernes por la tarde y continuaron incrementándose ayer por la mañana. Las retenciones eran de varios kilómetros a las 10.00 y llegaron a superar los 13 kilómetros entre las 13.00 y las 14.30.

Un antiguo arroyo

La larga caravana de vehículos se extendió en algunos casos hasta el municipio de Sant Julià de Ramis, en la salida norte de Girona.

La recomendación de las autoridades de tráfico de utilizar carreteras alternativas originó también retenciones en esas vías.

La carretera A-2, antigua N-II, registró retenciones de dos kilómetros en Medinyà, y la C-66 llegó a los cinco kilómetros en Celrà. Ambas vías tuvieron problemas para engullir el tráfico que se les vino encima entre las 13.00 y las 15.00.

Los lugareños recuerdan que por el tramo de carretera en el que se ha producido el deslizamiento de terreno discurría hace años un pequeño arroyo que, quizá recuperado con las lluvias recientes, podría haber minado la base del terraplén de la carretera. Las grandes precipitaciones caídas durante el mes de mayo han facilitado los desprendimientos y los corrimientos de tierra.

Abertis no facilitó ayer un calendario de las obras ni explicó lo motivos a los que atribuye el deslizamiento de tierras que produjo el incidente. No obstante, sus trabajadores insistieron en que los operarios de la compañía de autopistas trabajan para poner a punto cuatro carriles provisionales a lo largo de la próxima semana y que en todas las actuaciones se aplica "una atención preferente al mantenimiento de las condiciones de seguridad necesarias para la circulación".

Los conductores atrapados en las retenciones de la autopista no fueron avisados antes de entrar en la vía de pago y tampoco se les eximió del peaje. No obstante, fuentes de la compañía informaron ayer de que se devolverá el dinero a los usuarios afectados que presenten una reclamación por escrito.

Devolución a quien reclame

Los automovilistas retenidos ayer a causa del deslizamiento de tierras tuvieron que pagar el peaje pese a que el servicio no había sido excesivamente satisfactorio. Quienes alegaban que no habían sido avisados de las retenciones eran invitados a presentar una reclamación formal. En el teléfono de información al usuario (902 20 03 20) se explicaba a los automovilistas que les sería devuelto el importe del peaje siempre que se efectuara una reclamación formal en la que se incorporara el ticket justificativo del pago en el día y la hora adecuados. El Gobierno catalán defiende que en la negociación con las empresas de autopistas se incluya que éstas no puedan cobrar el peaje entero cuando no ofrezcan el servicio completo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 30 de mayo de 2004

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