Columna
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El Toyo

Para quien no sea de Almería: El Toyo es una amplia extensión de terreno al este de la ciudad, a unos quince kilómetros del centro, entre el aeropuerto y la urbanización Retamar, donde se está levantando la villa olímpica. Como ustedes saben, Almería celebrará a partir del 24 de junio de 2005 los Juegos Mediterráneos, y la urbanización de esa zona privilegiada de Almería es el buque insignia de un conjunto de actuaciones que se están llevando a cabo con motivo de la celebración de este evento deportivo: construcción de un estadio olímpico, adecuación y mejora de las instalaciones deportivas ya existentes en las diversas subsedes de la provincia. Pero la urbanización de El Toyo es sin lugar a dudas el gran proyecto asociado a la organización de estos Juegos. Los almerienses hemos ido viendo durante estos dos últimos años cómo las excavadoras han ido transformando el campo de pitas que se extendía desde la N-340 hasta el mar en una zona residencial, en la que hay proyectados un par de hoteles, apartamentos, centros comerciales, casas unifamiliares, un campo de golf y zonas comunes de paseo y ocio. Los políticos, todos, están bastante ilusionados con el proyecto. Todo empezó hace dos legislaturas, cuando Almería fue designada sede de los Juegos Mediterráneos. Entonces el alcalde era Juan Megino, militante todavía del PP. Luego fue el PSOE e IU quienes gobernaron la ciudad. No deja de ser significativo o simbólico que fuera precisamente Diego Cervantes -un militante de IU que desempeñó el cargo de concejal de urbanismo la pasada legislatura- el que iniciara las obras en aquel festín de inmobiliarias y constructoras.

Ya saben ustedes cómo son estas cosas: hay una especie de consenso entre todas las fuerzas políticas para convertir El Toyo (quiero decir: las actuaciones en el Toyo) en un motivo de orgullo. Las obras de El Toyo son el símbolo de la modernización de Almería y todos tenemos que arrimar el hombro, estar de acuerdo con todo y decir lo mucho que nos gustan todas las ideas que se están llevando a cabo. Decir lo contrario será inmediatamente censurado por 'antialmeriense', es decir por ir en contra de los intereses de la ciudad. Pero la decisión de asociar la organización de los Juegos Mediterráneos al desarrollo de El Toyo y el modo en el que este desarrollo se está llevando a cabo es una decisión política, nada más. Lo que se ha hecho se ha hecho así, pero podía haberse hecho de otra manera. Y mi opinión (no la única, por cierto) es que efectivamente podría haberse hecho de otra manera.

Al contrario de lo que sucedió con la organización de las Olimpiadas, que sirvió para cambiar la fisonomía de Barcelona, me temo que la celebración de los Juegos Mediterráneos en Almería no va a repercutir en la ciudad propiamente dicha, en sus infraestructuras, en su aspecto externo. El modelo elegido para invertir las ayudas y las subvenciones quizás estimule el turismo y la compraventa de viviendas en la zona, pero no será aprovechado para remozar una ciudad a la que le hubiera venido muy bien un lavado de cara, una mejora de sus transportes, un buen sistema de recogida de basuras y un aumento de las zonas verdes.

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