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LA BODA REAL

María de las Mercedes, la última reina nacida en España

La última reina española por nacimiento y educación tuvo un corto reinado y una vida efímera. María de las Mercedes de Orleans y Borbón, nacida en Madrid y criada en Sevilla, se casó con su primo Alfonso XII el 23 de enero de 1878 y murió cinco meses después, con apenas 18 años. La causa pudo ser unas fiebres tifoideas adquiridas al beber unas aguas contaminadas del sevillano Palacio de San Telmo -entonces propiedad de su familia y ahora sede de la presidencia de la Junta de Andalucía-. También se ha dicho que sufrió un aborto natural, que no recibió la debida atención.

Fue un matrimonio que hizo honor al siglo romántico al ser glosado en los romances y coplas populares de la época.

Mercedes se vistió en el Palacio de Aranjuez y desde allí se dirigió a la capital en un vagón de ferrocarril, gracias a un tramo especial que unía el real sitio con la red viaria. Desde la estación del Mediodía fue a la Basílica de Atocha en un coche, que se había construido para Carlos IV, tirado por seis caballos castaños empenachados de blanco, servido por un tronquista, dos lacayos, un postillón y cuatro mancebos. Estuvo acompañada de la princesa de Asturias Isabel de Borbón, hermana del novio.

El vestido de novia era blanco, con una larga cola con encajes de Alençon. El atuendo lo completaban dos perlas en las orejas, 41 en el collar y otras siete en forma de pera en una diadema, sombrero, del que arranca la cola prendida a las trenzas, pañuelo y abanico. Alfonso vestía el uniforme de gala de capitán general y lucía las patillas que le hicieron famoso.

La basílica estaba iluminada con más de un millar de cirios y adornada con viejas banderas, reposteros y escudos. Celebró la ceremonia el patriarca de las Indias Occidentales, cardenal Benavides. Antes de otorgar el sí, la princesa pidió a sus padres el protocolario permiso y la bendición. Los novios oyeron una misa de pontifical y se cantó el Tedéum. Al final de la boda, los reyes subieron a una carroza tirada por ocho caballos blancos, seguidos por 24 palafreneros. Se dirigieron a palacio a través del paseo del Prado y la calle de Alcalá, rebosantes de gente. Balcones, ventanas y hasta tejados habían sido alquilados a buen precio para contemplar el cortejo.

Alfonso XII, cuya salud no era buena -murió de tuberculosis siete años más tarde, en 1885-, se vio obligado a casarse pronto para garantizar la sucesión de la dinastía, cuya restauración en el trono se había producido tres años antes. No había muchas princesas donde elegir. Se prefería una candidata católica y por eso Alfonso se decidió por su prima carnal; las dos madres eran hermanas (Isabel II y Luisa Fernanda, las dos hijas de Fernando VII). El problema de tipo político para llevarse a cabo la unión fue que el padre de Mercedes era Antonio de Orleans, duque de Montpensier, que había conspirado durante años para sustituir a su cuñada. Con esa meta financió la revolución septembrina de 1868, que le costó el trono a Isabel II, algo que ésta nunca le perdonó.

La segunda boda de Alfonso XII, el 29 de noviembre de 1879, con la archiduquesa de Austria María Cristina de Habsburgo fue prácticamente una repetición de la primera. La nueva reina tuvo dos hijas y cuando Alfonso XII murió, estaba embarazada del que sería Alfonso XIII.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 19 de mayo de 2004