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Reportaje:OLIMPISMO | Mañana, en Lausana, el corte de la carrera de 2012

Un proyecto medido

Madrid, preparada para seguir en liza con el modelo de aspirante que pide y le gusta al COI

Sólido, compacto, al gusto del Comité Olímpico Internacional (COI). Madrid llega al primer gran examen en su aspiración olímpica con unas garantías en su proyecto que pocos podían imaginar hace unos años. Incluso hay indicios de que en las puntuaciones técnicas para pasar el corte de mañana, en Lausana (Suiza), y entrar en la recta final hacia la elección definitiva -en Singapur, en julio de 2005- la capital española podría salir en el segundo lugar, tras París, el gran rival. Del comité de expertos que ha examinado los distintos proyectos y de la comisión ejecutiva del COI, que decidirá, han surgido buenas vibraciones. No es extraño. Feliciano Mayoral, el presidente de la oficina ejecutiva de Madrid 2012, conoce desde hace tantos años el olimpismo que nadie mejor que él para servir en bandeja al COI los platos que más le atraen. Y, a igualdad de valores técnicos, la atracción y seriedad española en las grandes organizaciones venderá todo lo demás.

El área Este, al lado del aeropuerto, con la Villa Olímpica y 16 deportes reunidos, joya insólita

El proyecto de Madrid se planteó bien desde el principio y sólo ha debido introducir pequeños ajustes. Sobre las bases de una gran ciudad con recursos básicos hoteleros e infraestructuras, especialmente con una red de Metro espléndida, la candidatura trabajó en un modelo vivible que compaginara los deseos del COI: un esqueleto fuerte, de peso específico, pero no ingobernable. El COI quiere, para combatir el gigantismo, unos Juegos manejables, pero desde ciudades importantes. Aunque no haya una ley escrita, siempre será más de fiar una gran capital que no una ciudad de provincias. El mero hecho de presentar un país su mejor baza da una mayor seguridad de éxito económico al COI -al final, le interesa porque así sostendrá el deportivo- al pensar que se le dará el máximo apoyo en todo el proceso.

Madrid ha trabajado bien y ha aprovechado más. La pujanza de los recintos feriales de Ifema como zona de servicios en los últimos años le ha servido como base para una de las ofertas más atractivas de los proyectos olímpicos de los últimos años. En el llamado sector Este -uno de los tres en que se agrupa el proyecto, otra de sus bondades por la poca dispersión de las sedes- se podrán reunir no sólo 16 deportes, más del 60% del programa, sino también algo aún más importante: estarán la Villa Olímpica y los Centros de Prensa y Radiotelevisión, todos muy cercanos y a diez minutos del aeropuerto de Barajas, algo insólito en la historia olímpica. Unos 7.000 atletas de los principales deportes podrán ir literalmente andando a sus competiciones o entrenamientos y todos, los 10.000, llegarán a su hogar durante los 16 días de gloria y podrán irse antes que nunca en cualquier otra edición de los Juegos. Hasta el tiro, que se ha trasladado a Paracuellos, se encontrará muy cerca.

Los otros dos sectores que acogerán al resto de deportes, el Central y el Oeste, dan al conjunto del proyecto un equilibrio total. Aparte de utilizar instalaciones obvias, como los estadios Bernabéu y Calderón para el fútbol, también ha favorecido la expansión y mejora de la ciudad al sur por la zona del Parque Lineal del Manzanares, donde se construirán los centros de tenis y hockey. Será el complemento sur del antiguo y gran pulmón occidental de la Casa de Campo, que se amplía más al norte con el Club de Campo y con el recuperado hipódromo de la Zarzuela.

Madrid, una ciudad con calado deportivo municipal e incluso popular, pero sin la profundidad en el sentimiento del deporte con mayúsculas de que siempre ha hecho gala Barcelona, tiene la gran ocasión de vertebrarse con su aspiración olímpica. La capital, suma de tantas gentes de todos los sitios, ha tenido un carácter acogedor siempre, pero también distante en los proyectos precisamente por partir de tanta mezcla de inquietudes. El éxito de Madrid 2012 está en que, poco a poco, ha ido demostrando que la aventura es posible.

La comisión ejecutiva del COI se reúne desde hoy con las federaciones internacionales y mañana volverá a recibir los informes de los retrasos de Atenas, que, al final, con dolor senequista, quizá se arreglen. Pero antes, lo más importante, el corte para el sprint de 2012.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 17 de mayo de 2004