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Egibar se impone en Guipúzcoa y accede a la ejecutiva del PNV

El delfín de Arzalluz asegura que el 'plan Ibarretxe' se aprobará antes de fin de año

Joseba Egibar se impuso ayer con rotundidad en la elección de la ejecutiva de Guipúzcoa a Juan María Juaristi, su oponente alineado con el nuevo presidente del partido, Josu Jon Imaz. Esta victoria -125 votos frente a 36 y 6 en blanco- permite a quien ha sido el delfín de Xabier Arzalluz quitarse la espina de la derrota a manos de Imaz en diciembre y, además, acceder al Euskadi Buru Batzar (EBB), la ejecutiva del partido, aunque allí estará en minoría.

La elección de la ejecutiva guipuzcoana cierra un proceso electoral interno que ha durado casi un año y del que el propio Egibar reconoció ayer que "ha dejado heridas que no son estrictamente superficiales". En este tiempo, el portavoz parlamentario del PNV ha conocido la derrota en su lucha por la presidencia del partido, pese al apoyo incondicional de Arzalluz, que le ha alejado definitivamente de Vizcaya. Es allí donde reside el poder del partido mayoritario del País Vasco. Pero ayer se quitó la espina con una exhibición de fortaleza en Guipúzcoa, su territorio natural, al que ahora regresa al frente de una ejecutiva compuesta por 15 de sus partidarios.

Como presidente de la ejecutiva de Guipúzcoa, Egibar seguirá formando parte del EBB, en el que ya había logrado introducir a Gorka Agirre y Markel Olano. Con él estará también el que la semana próxima será elegido presidente de la ejecutiva de Álava, Iñaki Gerenabarrena. El sector de Egibar contará con cuatro miembros de los 15 que integran la ejecutiva nacional.

Tras su aplastante victoria en Guipúzcoa, Egibar lanzó ayer un mensaje de unidad y firmeza, a modo de adelanto de lo que, a partir de ahora, será su nueva posición en la dirección, donde ya no tendrá el poder que ejerció hasta ahora. "Nuestra misión no es canalizar corrientes internas. No quiero ningún eguibarista ni aquí ni en ninguna parte", aseguró. Y prometió que las ejecutivas territoriales -dos de las cuales están en su línea- se moverán en la dirección de "consolidar y fortalecer" el partido.

El que ha sido impulsor junto a Arzalluz de la línea soberanista recogida en la ponencia política que aprobó el PNV hace un año, no defraudó ayer a sus incondicionales y dejó claro que ejercerá de vigilante de esta línea "ante los desafíos que tiene el conjunto de la política vasca". Egibar insistió en que el plan

Ibarretxe, la propuesta de nuevo Estatuto que ha enviado el Gobierno Vasco al Parlamento, es "un punto de referencia inexcusable".

Su pronunciamiento sonó a advertencia interna en un momento como el actual, en el que el partido socialista pugna con el PNV para que abandone este proyecto. Además, fue Egibar quien admitió la existencia de diferencias ideológicas cuando se enfrentó a Imaz por la presidencia del partido.

Con la contundencia que le caracteriza, y como aviso a navegantes, ayer aseguró que el plan Ibarretxe va a salir adelante, y se comprometió a que se apruebe en el Parlamento vasco antes de fin de año "superando el listón" de los 38 votos de la mayoría absoluta, es decir, con el apoyo de Batasuna.

El ex portavoz del PNV insistió en su comparecencia ante la prensa en que, pese a las nuevas formas y voluntades que el PSOE ha mostrado ya con la propuesta de modificar el Estatuto, su partido no va a retroceder ante lo que considera la clave y raíz del conflicto vasco, "el reconocimiento de la existencia del pueblo vasco y el derecho que tiene a decidir libre y democráticamente su futuro".

Egibar prometió implicar a su militancia con la intención de provocar una "marea social" que lleve a un "desbordamiento democrático". Y advirtió que se equivocan quienes piensan que con un "no categórico del Congreso de los Diputados a un proyecto concreto que tiene mayoría social van a resolver el conflicto".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 16 de mayo de 2004