57º FESTIVAL DE CANNES

Kusturica se declara "un soldado del amor"

"El amor es un ingrediente esencial en mis historias. Es el único lenguaje que rompe barreras universales. Por eso soy un soldado del amor", afirmó ayer Emir Kusturica en el Festival de Cannes, en el que obtuvo en ediciones anteriores dos palmas de oro por Underground y Papá está de viaje de negocios. A pesar de que La vida es un milagro -que ayer presentó en la sección oficial-, ambientada en Bosnia en 1992, se centra en una relación amorosa interétnica que cuestiona la lógica del enfrentamiento en los Balcanes, el realizador recalcó que no se trata de un filme político o sobre la guerra: "Habla de esperanza, de la familia, de elementos esenciales de la existencia humana, no sobre el conflicto. He querido evitar a toda costa el ángulo ideológico". Y enseguida admitió: "Quizás si lo hubiese hecho hace 12 años habría sido distinto. La distancia en el tiempo puede cambiar la percepción de la historia y su impacto. Aunque debo admitir que el contexto bélico tiene gran peso en la trama, pues ayuda a desencadenar y a intensificar el drama emocional de los personajes".

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La idea del filme nació de una historia real: un amigo bosnio refugiado en Francia le contó que para recuperar a su hijo, que había sido apresado durante la guerra, había secuestrado a una mujer del campo adversario con el fin de poderlos intercambiar. Pero, al poco tiempo, se enamoró de ella. "Me interesé en la esencia, pero obviamente modifiqué algunos elementos, pues reproducir estrictamente la realidad no me interesa en lo absoluto", explicó. "El hecho de que esto sucediera en mi país, ciertamente me hace sentir más cercano al episodio. Pero éste tiene tal fuerza que si hubiese ocurrido en otro contexto, en Ruanda o en Corea, igual lo hubiese filmado".

Idealista

Según Kusturica, su película tiene una dimensión universal, con una imagen del mundo un poco idealista -"bajo el riesgo de parecer ridículo"-, pero que ofrece perspectivas. "De ahí el título, porque quisiera creer que la vida es un milagro, y que éstos existen. Pero el cine es sólo un arte visual inferior a la vida misma. No aporta respuestas a los conflictos que nos rodean, sólo los retrata", señaló.

La cinta recrea de nuevo el cosmos habitual del cineasta, con sus personajes caricaturescos y la conciencia colectiva de las fiestas. Pero además, ahora toman protagonismo los animales. "Soy su gran admirador. Y aquí el más importante es el burro, que está constantemente interviniendo en el destino del protagonista, como una especie de ángel guardián que salva constantemente su vida. Él constituye realmente la clave del filme", afirmó, con gran sarcasmo.

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