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Necrológica:

Thea Beckman, escritora

Apodada la "reina" y también la "gran dama" de la novela juvenil en holandés, la escritora Thea Beckman (Rotterdam, 1923), seguía contestando a su correo de admiradores y firmando libros con la misma dedicación de siempre cuando le sorprendió la muerte el pasado miércoles a los 80 años.

Decidida y nada complaciente, la autora, que vendió cerca de dos millones de libros que fueron traducidos a 14 lenguas, invitaba al lector adolescente a sumergirse en ingeniosos relatos plenos de datos verídicos que obtenía gracias a profundas investigaciones sobre el terreno.

Sus vacaciones familiares por los parajes que luego describiría y las visitas a los archivos eran legendarios, así como su tozudez con los editores cuando trataban de facilitar la lectura con palabras fáciles. "Tonterías", escribía al margen de las páginas en cuanto veía términos subrayados y condenados a la papelera por complicados.

No cedió ahí, ni tampoco siguió nunca la moda de frases cortas y a veces cortantes de otros colegas. Quizá por eso las únicas críticas se referían siempre a lo prolijo de sus descripciones y al poco espacio que ello dejaba para profundizar en los personajes.

Con todo, Beckman creó un universo histórico de lo más atractivo, con máquinas del tiempo incluidas, como la del protagonista de su obra más popular, Cruzada en jeans, reeditado setenta veces desde 1973. De este libro hay edición española de 1992 en ediciones SM. Otros libros suyos traducidos al español son Mi padre vive en Brasil, La vuelta al mundo con Korilú.

En las bibliotecas públicas y en las escuelas holandesas siguen figurando como favoritos su trilogía de la Guerra de los Cien Años en Francia, así como los libros dedicados al pasado nacional.

Nacida Theodora Petie, la autora dejó de estudiar tras la primaria por culpa de los apuros económicos de su familia. Un contratiempo subsanado a los 58 años, cuando recibió su diploma de secundaria y luego el de Psicología Social, la carrera que acabó siendo sus hijos adultos y ella casi pensionista. Dicha tenacidad podía traslucirse en su obra, llena de jovencitas obstinadas y voluntariosas que se salen con la suya tras correr fantásticas aventuras.-

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 12 de mayo de 2004