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Reportaje:

Las empresarias de Marruecos

Un grupo de mujeres de Nador y Tetúan participan en la octava feria de emprendedoras malagueñas

La extroversión de Malika Ben Slimane contrasta con la timidez de muchas de sus compañeras marroquíes presentes en la Muestra de Empresarias y Emprendedoras (FEMMA) de Málaga. Unas vienen a vender sus productos y otras quieren conocer, y que se las conozca. Tetuaní, afincada en Tánger, explica que diseña ropa tradicional y moderna y la vende en sus boutiques. "Acabo de cerrar trámites para abrir una tienda en Marbella". Cuenta que los vestidos tradicionales se venden en el mes del Ramadán y en la época de las bodas. "Pero también tengo cosas modernas. La ropa que llevo la he diseñado yo, pero los modelos no están en venta, solo exhibición", dice a una de las interesadas.

La presencia de empresarias del norte de Marruecos es una de las novedades de esta edición de FEMMA. 25 mujeres de Nador y Tetuán se han desplazado a la ciudad para promocionar los productos y servicios relacionados con la moda, peluquería, fábrica de materiales de construcción o consultoría de abogados.

Elfilali Chah Razad graba con su videocámara el discurso inaugural de la muestra. Tiene 31 años y desde hace cinco dirige Mármol Miami, una empresa de 10 trabajadores ubicada en Nador.

Tímida, se sonroja cuando cuenta que es la única mujer de Nador que dirige una empresa tradicionalmente ligada a los hombres. "Vendemos granito y mármol para hacer escaleras, portales, artículos decorativos", explica mientras enseña un álbum de fotografías en el que aparecen sus obreros, "queremos mostrar nuestros productos y conocer empresarios interesados en el mármol".

La participación se enmarca en la iniciativa comunitaria Interreg, que fomenta la cooperación transfronteriza e interregional, y pretende contribuir a la mejora de la calidad de vida y al desarrollo económico de las ciudades participantes.

Hakima Koubaa, peluquera de 30 años, explica el significado de las banderas de Marruecos y España unidas en el peinado de uno de sus maniquís. "Dos países unidos en los negocios", asegura con una sonrisa.Para explicar su trabajo se apoya en el vídeo de la academia de peluquería que dirige. "Combinamos teoría y práctica, tenemos un profesor de corte y otro para hacer peinados", dice en un forzado castellano. Lleva siete años como directora de la Academia Internacional de Peluquería y también es miembro de la asociación de peluquerías de Nador. Exhibe con orgullo los trofeos conseguidos, el más cercano, de abril. "Lo traemos por honor", cuenta.

Malika Ben Friha y Samira Amhjour han venido de Tetuán cargadas con cuadros y artesanías. "Esto es todo lo que hemos podido traer", dicen señalando la mercancía del expositor. "Cargar con más cosas habría sido muy caro... y doloroso", añaden sin perder el ánimo. Hace apenas unas horas que se ha abierto la muestra y todavía no han vendido nada.La primera, de 58 años, retrata al óleo la vida de los campesinos marroquíes y de la mujer trabajadora. "Tardo 5 o 6 semanas en pintarlos", explica, "y cuestan muy barato, de los 100 a los 200 euros".

Samira tarda menos en terminar sus trabajos. "Hago cuadros de tres dimensiones en unas seis horas. También pinto sobre tela, en porcelana y hago bolsos", cuenta mientras observa como Malika le enseña dos billetes de 50 euros. "He tenido suerte", le dice.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 6 de mayo de 2004