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Sabino Méndez pone letra a medio siglo de rock en 'Limusinas y estrellas'

El guitarrista combina su propia experiencia con una rigurosa información musical

Sabino Méndez (Barcelona, 1961) fue guitarrista de Loquillo y los Trogloditas y autor de canciones como Quiero un camión o Cadillac solitario. Retirado de los escenarios -"los libros son más cómodos"-, el autor de Corre, rocker publica ahora Limusinas y estrellas. Medio siglo de rock, 1954-2004 (Espasa). "No es un libro de datos", contó ayer el músico, aquejado de una tardía varicela que le ha contagiado su hijo de tres años. Limusinas y estrellas plasma la parte académica de la evolución de esta música con sus experiencias personales y percepciones técnicas.

No podía ser de otra manera. La presentación del nuevo libro de Méndez -el anterior, una crónica personal sobre los años ochenta, fue un éxito de ventas y en breve se editará en bolsillo- tuvo como escenario el Honky Tonk, una de las salas de conciertos más emblemáticas de la ciudad, y fue un recorrido por la memoria del último medio siglo. Los nombres de Elvis, Chuck Berry, los Stones, Hendrix o Janis Joplin volvieron a sonar en las oscuras paredes de la sala madrileña para recordar la historia de una música cuyas raíces se remontan al blues. A Méndez le acompañaban el periodista Diego Manrique y El Gran Wyoming. "Es un libro para leer con los discos al lado", aseguró Manrique antes de que tomara la palabra Wyoming para hacer un hilarante resumen de la corta pero intensa historia del rock and roll. No es fácil reproducir su discurso, pero el que fuera cantante de Paracelso destacó que la música y la forma de vida en los setenta "eran consustanciales" y que lo mismo se consumía "toda la música que se participaba de las formas y los intereses de toda esa gente; luego el conflicto generacional dejó de existir y la música se convirtió en un objeto de consumo".

Para contar cómo el rock ha ido cambiando de forma a lo largo de estos años, tocando todos sus formatos y modas, Méndez recurre a sus propias experiencias personales. Limusinas y estrellas arranca con el concierto que Jerry Lee Lewis ofreció en el 89 en la sala Zeleste de Barcelona. "Era un hombre muy mayor, pero aún delgado, enfundado en una camisa negra ceñidísima y un pantalón del mismo tipo que casi podía marcarle en relieve las ladillas", cuenta Méndez, aunque la imagen más nítida del mítico músico, conocido como The Killer, fue comprobar, instantes antes de que se sentara frente al piano, que del bolsillo trasero de su pantalón sobresalía un peine amarillo.

Dividido por décadas, el libro cuenta también con un índice onomástico, fotografías y un montón de anécdotas y biografías de las grandes estrellas de este género musical. El libro concluye con la lectura de los diarios de Kurt Cobain y la muerte de James Carter, el 26 de noviembre de 2003, a los 77 años de edad en Illinois. La banda sonora de O Brother!, la película de los hermanos Joel y Ethan Coen, incluía una de sus canciones titulada Pobre Lázaro. La película, protagonizada por George Clooney y John Turturro, recreaba la América rural de la depresión y su banda sonora vendió cuatro millones de copias y cosechó un montón de grammies en 2001. La canción se había grabado en 1959 en una prisión y el recluso James Carter cantaba, al ritmo de los martillazos de sus colegas, una canción inventada por él sobre delincuentes, persecuciones y guardianes de la ley. Lo complicado fue localizarle para que pudiera cobrar sus primeros veinte mil dólares como derechos de autor.

Limusinas y estrellas no está escrito desde la nostalgia ni da respuesta a cuál será el futuro del rock. La idea de su autor es que el lector pueda sacar sus propias conclusiones confrontando consonancias y disonancias.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 30 de abril de 2004