Necrológica:Perfil
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José Giovanni, escritor, guionista y director de cine

Parece que para ser un buen narrador conviene tener cosas que contar. José Giovanni, parisiense de origen corso, nacido en 1923 y muerto en Lausana el día 24, había escrito 20 novelas, 2 libros de memorias, 33 guiones de cine y había dirigido 15 películas y 5 telefilmes.

Antes de iniciar esa carrera artística, se había dedicado a la extorsión, a los atracos, a pelearse con su padre -un jugador profesional de póquer-, a escapar de milagro a una condena a muerte -la gracia le llegó 72 horas antes de la ejecución-, a intentar escapar de la cárcel en diversas oportunidades y, sobre todo, a conocer a fondo el mundo de los bajos fondos. "Una existencia con altibajos", resumía el propio Giovanni.

Su primer libro fue convertido en una obra maestra por Jacques Becker -Le Trou (1959)-, una de las mejores películas de fuga carcelaria jamás filmadas, y otras de sus novelas fueron llevadas a la pantalla por Claude Sautet, Jacques Deray, Jean-Pierre Melville o Robert Enrico.

En 1966 él mismo empezó a dirigir sus historias. Tenía una concepción propia del mundo que procuraba visualizar y que se puede resumir en esas frases: "Imagínese usted un plano en el que un hombre, de espaldas, aborda a una prostituta que espera en la calle. Si el hombre es Jean Gabin, el espectador cree que viene a recoger el dinero del día, pero si es Lino Ventura seguro que se imagina que la aconseja cambiar de oficio".

Escritor de un estilo seco y descarnado, que iba a lo esencial, sensible sobre todo a las historias de amistad masculina y al pudor de la admiración no manifestada, Giovanni tuvo como grandes amigos literarios a Albert Camus y Roger Nimier, que le elogiaron desde un primer momento.

Los actores de una edad dorada del cine galo -Bourvil, Ventura, Gabin, Michel Constantin, Yves Montad o Alain Delon- fueron la encarnación de los duros imaginados en sus guiones y novelas. Para Alain Delon, "Giovanni era un gran escritor, un gran autor aunque nunca logró ser un gran realizador. Los que trabajamos con él estábamos más seducidos por el hombre que por el director".

Los filmes que él firmó -La loi du survivant (1966), Le rapace (1968), Dernier domicile connu (1969), Deux hommes dans la ville (1973), Le gitan (1975), Le Ruffian (1983), Les loups entre eux (1985) y Mon père (2001)- están lastrados, en su conjunto, por el descuido formal de quien no da importancia al lenguaje que emplea. Para él el cine eran las historias, los diálogos y las gabardinas de sus hombres solitarios. Las cuestiones de ritmo, de transiciones entre secuencias o de pertinencia de encuadre nunca le interesaron. Tenía algo que contar.-

* Este artículo apareció en la edición impresa del martes, 27 de abril de 2004.