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Marta Ferrusola sostiene que a CiU le "robaron" el Gobierno y se sintió como si entraran en su casa

Un centenar de inmigrantes estrenaron el año 2001 encerrándose en varias iglesias catalanas y declarando una huelga de hambre. Reclamaban papeles para todos y protestaban contra los rigores de la Ley de Extranjería. Marta Ferrusola, esposa del por entonces presidente de la Generalitat Jordi Pujol, hizo unas declaraciones sobre el encierro que crearon una gran polémica política por el matiz xenófobo que algunos creyeron ver en ellas. Ayer, durante la presentación del libro Marta Ferrusola. A l'ombra del poder (Columna), un perfil amable sobre su vida escrito por la periodista de la agencia Efe Maribel Juan, la ex primera dama catalana volvió a dar un nuevo ejemplo de su retórica directa. Esta vez sus pullas se dirigieron contra el tripartito que gobierna actualmente en Cataluña. A Marta Ferrusola, la investidura como presidente de la Generalitat de Pasqual Maragall no le sentó bien. "Aunque ganamos las elecciones, nos robaron el Gobierno", sostuvo la ex primera dama.

Para ilustrar la contundente sentencia, la esposa de Pujol hizo el siguiente símil: "Es como si entran en tu casa y te encuentras los armarios revueltos, porque te han robado". Ferrusola demostró otra vez sin tapujos que siempre dice lo que piensa, uno de los rasgos que, por otra parte, más se destacan en la biografía en cuestión.

En esa misma línea, y al ser preguntada sobre las razones por las que no ha saltado a la primera línea de la política, contestó que aunque le habría hecho ilusión ser diputada al Parlament, se lo impidieron los muchos "codazos" que recibió. "La política me ha desengañado mucho. Falta una chispa de ilusión, algo que no sea simplemente cobrar un sueldo a fin de mes", añadió sin señalar a nadie.

En un breve repaso por los últimos 23 años, durante los cuales su marido encabezó el Ejecutivo autónomo, reiteró que ella nunca ha "influido políticamente" en las decisiones de Jordi Pujol.

La sonrisa que le apareció en el rostro al recordar que su único anhelo había sido el avance y la mejora del país, se le borró con la mención del asunto de Banca Catalana. Aquel episodio judicial, que tanta tensión política llevó a Cataluña, en palabras de Marta Ferrusola, "fue muy duro. La traición vino de gente que había estado allí con nosotros".

La ex primera dama hizo un pequeño ejercicio de autocrítica que se limitó al terreno doméstico. Confesó sentirse un poco culpable por no haber podido dedicar más tiempo a sus hijos cuando eran pequeños.

Como despedida, Ferrusola aseguró que no ha cambiado nada y que "seguirá siendo la misma". Para demostrarlo, aconsejó a los periodistas presentes en el acto que ejercieran su oficio con honestidad.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 17 de abril de 2004