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NUEVO GOLPE TERRORISTA EN MADRID

Un policía y tres terroristas muertos al inmolarse un sospechoso del 11-M

En la vivienda, utilizada para el intento de atentado contra el AVE, estaban varios de los islamistas más buscados

La masacre del 11-M tuvo ayer un inesperado epílogo en Leganés, una ciudad de casi 180.000 habitantes del sur de Madrid. La policía cercó a media tarde a un grupo de magrebíes, entre tres y cinco. Según fuentes oficiales, puede tratarse de algunos de los autores de los atentados de los trenes de la muerte que estaban huidos. Al verse rodeados, los sospechosos amenazaron con hacer saltar por los aires el edificio.

Un agente de los GEO murió anoche cuando al menos tres terroristas islamistas supuestamente implicados en el 11-M se suicidaron al grito de "Alá es grande" en un piso de Leganés (Madrid) con una potente carga explosiva. El estallido se produjo a las 21.03, horas después de que la policía localizara a tres de los terroristas cuyas fotos fueron difundidas por su relación con el 11-M, los cercara en una vivienda de la calle de Carmen Martín Gaite y mantuviera con ellos un tiroteo entre las 18.00 y las 20.00. La demostrada peligrosidad y crueldad de los terroristas llevó a montar un fuerte aparato policial, a desalojar dos manzanas de viviendas y activar el plan de emergencias sanitarias para caso de catástrofes ante la previsión que perpetraran una nueva locura terrorista. La explosión, además de las cuatro víctimas mortales, hirió de diversa consideración a 12 policías y dejó gravísimamente dañado el bloque de pisos en el que se inmolaron los tres terroristas. La policía cree que en la casa había dos islamistas radicales más. Incluso cree haber localizado otro cadáver en una piscina del bloque, que anoche estaba siendo vaciada para comprobarlo.

La policía vaciará una piscina porque cree haber localizado en su interior otro cadáver

La operación comenzó a diseñarse el sábado, una vez que los investigadores de la Comisaría General de Información lograron localizar, gracias a las tarjetas de los teléfonos móviles prepago, una vivienda de Leganés (180.000 habitantes, al sur de Madrid en dirección a Toledo) donde se habrían refugiado. Los investigadores sospechan que los tres radicales fallecidos y posiblemente otros dos terroristas más se habían escondido en dicha vivienda tras haber abandonado, hace unos 14 días, la casucha de Chinchón donde se habían preparado las bombas del 11-M. Desde esa casa de Leganés presuntamente habrían preparado el intento de atentado contra el AVE del viernes pasado y también estaría siendo utilizada para la preparación de nuevos crímenes, ya que disponían en la casa de una gran cantidad de explosivos.

Los Grupos de Operaciones Especiales (GEO) y las Unidades de Intervención Policial (UIP) del Cuerpo Nacional de Policía fueron avisadas a las siete de la mañana de que estuvieran alerta porque casi con total seguridad iban a necesitarse sus servicios en Leganés o Fuenlabrada. La mayoría había participado la noche anterior en la arriesgada detención de un peligrosísimo atracador -apodado Sabonis-, que puso sus vidas en riesgo.

Tres terroristas fueron localizados sobre las seis de la tarde por una decena de policías de paisano, que intentaron cortarles el paso. Los radicales lograron llegar a un bloque de casas de cuatro plantas y con fachadas a las calles de Carmen Martín Gaite, Rosa Chacel, Flora Tristán e Irene Fernández (esta última en honor a la guardia civil asesinada por ETA con una bomba lapa en Sallent de Gállego, Huesca, el 20 de agosto de 2000).

La policía está convencida de que dentro de la casa había otros dos terroristas más y que los cinco estarían entre los seis buscados por los atentados del 11-M. Los vecinos de la zona relataron que la policía logró cercar a los terroristas en una vivienda de la primera planta del número 40 de la calle de Carmen Martín Gaite, cuyas ventanas dan mayoritariamente a un patio interior. Los agentes mantuvieron un tiroteo con los terroristas, que en todo momento gritaron consignas en árabe sin dejar de disparar.

El tiroteo se mantuvo de forma intermitente entre las seis y las ocho de la tarde. La policía rodeó el edificio y, ante la demostrada crueldad de los seguidos, decidieron desalojar tanto ese edificio como dos manzanas colindantes. Tanquetas, helicópteros, decenas de vehículos policiales y agentes de paisano y de uniforme tomaron posiciones en la zona y acordonaron gran parte del barrio Norte de Leganés. Por megafonía y piso a piso se fue diciendo a los vecinos que cerraran las ventanas y persianas y que se situaran en lugares alejados. A los de las casas más próximas se les obligó a desalojarlas con toda rapidez.

Un equipo de los Grupos Especiales de Operaciones (GEO) de la policía se dispuso para el asalto, mientras que el vicepresidente de la Comunidad de Madrid, Alfredo Prada, ordenaba el despliegue del servicio de emergencias 112, la instalación de un hospital de campaña y la activación total del servicio regional de bomberos. El dispositivo es similar al montado el 11-M en las inmediaciones de la estación de Atocha.

Los GEO mantuvieron un diálogo con los terroristas a través de la puerta de la vivienda a fin de que se rindieran, e incluso les dieron un plazo para hacerlo. Pero, según las fuentes consultadas, los islamistas radicales se negaron a gritos y disparos y les dijeron a los agentes: "Alá es grande, vamos a morir matando".

Los geo intentaron asaltar la casa, tras volar la puerta con una pequeña carga explosiva. Acababan de dar las 21.03 cuando se produjo una enorme explosión, que derribó las fachadas del edificio, vació toda una planta y proyectó cascotes hasta 300 metros de distancia. El cordón policial se montó con un radio de entre 400 y 500 metros.

Un agente de los GEO, de 41 años, casado y con dos hijos, murió en el acto y al menos otros tres resultaron heridos graves. Tres terroristas fallecieron en el momento y la policía sospecha que pudiera haber dos terroristas muertos más. Uno de ellos llevaba un ejemplar del Corán metido entre sus ropas.

Las fuentes consultadas sospechan que uno de los terroristas llevaba un cinturón bomba adosado a su cuerpo y, además, están convencidas de que en la casa había varios kilos de dinamita más dispuestos para la comisión de nuevos atentados. De hecho, desde esta vivienda salieron tres rigoristas islámicos para preparar el viernes un atentado contra el AVE Madrid-Sevilla, que se frustró al ser avistados por los servicios de vigilancia de las vías.

La explosión dejó heridos a 12 policías, entre ellos otros tres agentes de los GEO (un inspector, un subinspector y un oficial de policía). Los heridos fueron trasladados hasta el hospital Severo Ochoa de Leganés. Las fuentes consultadas aseguran que tres de los heridos se encuentran en estado grave.

La explosión fue de tal virulencia que dejó dos plantas del edificio sólo con los pilares, mientras que quedaron dañados seriamente varios bloques que colindan por el patio de luces. Una de las fachadas del edificio se vino casi completamente abajo. Los arquitectos municipales de Leganés y de los bomberos manejaban la posibilidad de que el edificio tuviera que ser demolido totalmente al haber sufrido daños estructurales.

La situación seguía siendo confusa en la madrugada de hoy. El cordón policial fue levantado en torno a la 1.30 y la zona donde se produjo la explosión fue abierta al tráfico rodado. Los vecinos de la zona informaban de que no tenían datos más allá de lo que vieron con sus propios ojos, a eso de las seis de la tarde: "Yo lo que vi fueron varios policías de paisano con la pistola en la mano, en coches normales, y que nos impedían entrar con los coches", relataba uno de ellos. "Estábamos en la terraza y nos han dicho que nos metiéramos dentro y que no nos asomáramos. Luego nos dijeron que bajáramos rápido; fíjese que yo estoy en zapatillas y pijama", explicaba José Luis Ruiz.

La policía y los bomberos estaban entrando anoche con enormes precauciones en la casa, ante la posibilidad de que se produjeran nuevas explosiones, dada la certeza de que en el piso había, o hubo, un cargamento de dinamita. Esta cautela ha impedido comprobar por el momento si en la casa hay otras personas muertas o heridas. Los agentes encontraron en el interior del piso "detonadores sin utilizar". La policía se centra ahora en saber si entre los fallecidos, que están destrozados, se encuentran algunos de los seis organizadores o autores materiales del 11-M cuyas fotos habían sido difundidas esta misma semana por la policía. Los investigadores creen que entre los fallecidos se podrían encontrar Jamal Ahmidan, de 34 años, y alguno de los dos hermanos Oulad (Mohamed y Rachid).

Las fuentes consultadas no pudieron confirmar ninguno de estos últimos extremos. El ministro del Interior, Ángel Acebes, aseguró anoche que se estaba intentando averiguar si entre los fallecidos se encontraban algunos de los seis buscados. Otras fuentes aseguraban que al menos una persona habría podido eludir el cerco policial.

La alarma y la explosión dejaron fuera de sus casas anoche a decenas de vecinos de Leganés. Al menos 40 personas tendrán que ser realojadas por cuenta del Ayuntamiento en un hotel de la localidad. La juez de guardia de la Audiencia Nacional, Teresa Palacios, se hizo cargo de la investigación preliminar, de la que probablemente se acabará haciendo cargo su compañero Juan del Olmo. Estos hechos, así como la intentona contra el AVE, confirma los temores de los servicios antiterroristas de que los radicales islamistas que perpetraron el 11-M buscaban nuevas acciones. De hecho, Acebes alertó hace dos semanas de la "persistencia de la amenaza terrorista".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 4 de abril de 2004