Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
OPINIÓN DEL LECTOR

Juanetes y cataratas

Las últimas declaraciones de Esperanza Aguirre con respecto a su promesa de rebajar las listas de espera de los hospitales son una conclusión del mundo sin ética que estamos haciendo entre todos. Resulta que su promesa era para cosas menores, como juanetes, cataratas...

También quiere arreglar lo que estropeó antes, hablando de que los que no residieran en Madrid no estarían contemplados en esta promesa. Justificar lo que nunca se creyó ni le importa gran cosa. La ética que voló para siempre.

Estas palabras de la señora Aguirre no son una mera equivocación o traspiés de alguien que no tiene madera de servicio público. Esto es algo que se deriva del mundo actual. Desde que Bush consiguió su puesto de líder mundial (¿) nada tiene ya el valor de lo moral o la mínima moral. La guerra de Irak prueba ya que todo vale.

Y no es que tenga nada que ver los juanetes de que habla la señora Aguirre con la guerra de Irak. Simplemente es que al poder actual nada le importa con tal de beneficiarse personalmente o en colectividad, pero una colectividad pequeña que está protegida por ellos, y que es la que detenta todo el poder en el mundo occidental. Un poder económico que lo arrasa todo y que está dispuesto a que ningún "mindundi" les haga la menor sombra. El servicio público es lo de menos. Es la política que antes se llamaba fascismo y ahora lo bautizan con el nombre de neoliberalismo. Es, por ejemplo, vender agua del grifo por mineral terapéutica sin importar para nada una mínima ética.

Y eso lo hace la mayor empresa multinacional del mundo. Y esto es de las pocas cosas que salen a la luz. Habrá que ver las que no salen.

Los juanetes de la señora Aguirre son una mera derivada de ese mundo que estamos haciendo entre todos.

Si yo pudiera, me apearía..., pero aquí estoy intentando sobrevivir. No puedo hacer otra cosa que protestar.

Es lo único que nos permite esta "democracia" que vivimos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 8 de marzo de 2004