Cartas al director
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En defensa de las feministas

Quisiera ofrecer estas palabras a modo de réplica con relación a una carta aparecida en esta sección el día 23 de febrero. En dicha carta se alude a la incorrección de denominar "violencia de género" a lo que más acertadamente debería llamarse "violencia machista" o "violencia doméstica", términos que según la autora son más acordes con lo que se espera de un buen uso de la lengua castellana. No es mi intención discutir por una cuestión gramatical, máxime cuando han pasado tantos años para que el hecho, no la forma de denominarlo, salga a la luz.

Lo que no deseo pasar por alto es la forma despectiva en la que se dirige a las mujeres feministas, a las que acusa de querer hacer carrera y promoción a través de este baile terminológico. Quisiera recordar a la señora Pilar Enterría que las luchas de esas mujeres feministas a las que ella ataca con tanto desprecio -muchas de las cuales han luchado e incluso muerto por conseguir unos derechos que a todas, incluida a usted, nos pertenecen- nunca se caracterizaron por servir para beneficiar una carrera o autopromoción; por el contrario, esas luchas se han realizado en soledad y las más de las veces sometiéndose al sufrimiento y al desprecio de personas que, como usted, han vuelto la cara a la realidad de los hechos, interesándose más por la defensa de ciertos formalismos de la lengua que por el intenso trabajo que a toda la sociedad compete en la eliminación de la discriminación y la violencia contra las mujeres.

Parece que el envoltorio preocupa más que lo que hay por dentro, pero, al fin y al cabo, ¿no es eso lo que caracteriza los tiempos en que vivimos?

* Este artículo apareció en la edición impresa del miércoles, 25 de febrero de 2004.

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