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BALONCESTO | Liga ACB

Suspendido de empleo y sueldo

Paco García, el entrenador del Unelco Tenerife, es expedientado por enfrentarse al presidente del club

El Unelco Tenerife, un modesto de la Liga ACB, recién ascendido, comenzaba la jornada de ayer en puesto de fase final, el séptimo, pero después de una semana complicada en la que sus jugadores habían convocado una huelga en protesta por la falta de pago de sus nóminas desde noviembre. El cobro de una pequeña parte de esa deuda posibilitó que se preparasen para defender su puesto ante Estudiantes. Sin embargo, el club se reservaba una sorpresa una vez consumada la derrota. Cuando se dirgía a la rueda de prensa, Paco García, el entrenador, fue llamado a las oficinas para comunicarle que se le abre un expediente disciplinario y que queda suspendido de empleo y sueldo. Era el punto final a un enfrentamiento que empezó el pasado verano.

El presidente del Tenerife, José Manuel González Navarro, había contratado a García un año atrás a golpe de talonario arrebatándoselo al León, precisamente el equipo contra el que García consiguió el ascenso con el Tenerife. El éxito encendió la discordia. González Navarro trató de cambiar un compromiso que garantizaba al técnico unas cantidades libres de impuestos por otro que repartía los pagos entre un contrato laboral y los peligrosos derechos de imagen. García no aceptó y más de una vez, durante el verano, sus agentes le llamaron para comunicarle que el presidente, en uno de sus arrebatos, le había destituido. Media hora más tarde, el teléfono volvía a sonar para contarle que, como era imposible que le indemnizasen, seguía teniendo trabajo.

La grieta la agrandaron los jugadores ante los incumplimientos contractuales que comenzaron a sufrir junto a su entrenador. Lejos de peligrar la permanencia, el objetivo antes de comenzar la Liga, el Tenerife sólo se quedó fuera de la Copa por un cuádruple empate. Y luego ganó en el Palau al Barcelona y le dio un repaso al Tau. Ese día la afición tinerfeña tomó partido al grito de "¡Paco, quédate!".

Pero quedaban muchos asaltos que pelear. El propio García promovió un acto de conciliación en el Servicio de Mediación y Arbitraje laboral ante las deudas que se iban acumulando, pero el club no compareció, lo que obligó a los abogados del entrenador a interponer una demanda por reclamación de una deuda que ya se acerca a los 60.000 euros. El club decidió ningunearle. Así, le acusaron de promover la huelga de los jugadores y de llevarse a las cámaras de televisión a una discusión con el gerente por la ausencia de dos de ellos en un entrenamiento. Finalmente, le incoaron un expediente disciplinario el pasado lunes.

Esta determinación del club no se hizo pública hasta ayer, domingo, después de una derrota, con tres semanas por delante sin partido en la isla y con el carnaval de Tenerife en ebullición. Todos los jugadores estuvieron con García en la lectura del comunido que el club le acababa de entregar, el penúltimo acto de una situación algo esperpéntica.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 23 de febrero de 2004