Reportaje:

El Mercado Central se lava la cara

"Por fin llegó, hemos esperado muchos años". El presidente de la Asociación de Vendedores del Mercado Central, Vicente Gimeno, aún respondía ayer a llamadas de comerciantes "incrédulos" ante el anuncio del inicio de las obras de rehabilitación del deteriorado edificio, monumento destacado de la Valencia modernista. Y no es de extrañar, porque la restauración de la catedral de los mercados se ha prometido en varias ocasiones. Tras años de polémicas para definir el proyecto y la financiación, el concejal de Comercio, José Luis Juan, pudo anunciar ayer, en plena precampaña electoral, la adjudicación de las obras por 11.052.025 euros (con una baja del 20%) a Corsan Cobián Construcciones, SA, y el comienzo de la restauración después de Semana Santa. El plazo de ejecución para que el Mercado Central recobre su esplendor exterior y se modernice en el interior, es de 40 meses, aunque el esfuerzo presupuestario que soportan el Ministerio de Fomento y el Ayuntamiento, que tiene el "compromiso" de la participación de la Generalitat, se centrará en los próximos tres años. Juan añadió que el Ayuntamiento reservará otro medio millón para posibles modificaciones.

Las obras de restauración, adjudicadas por 11 millones de euros, devolverán el esplendor al monumento modernista

Vicente Gimeno destacó que las obras causarán "muchas molestias", y alabó la colaboración con el autor del proyecto, el arquitecto Horacio Fernández del Castillo -también director de la restauración- a la hora de confeccionar un calendario ajustado a las necesidades de los 400 puestos del mercado. La sustitución del pavimento por un gres rugoso y antideslizante de aspecto similar al actual obligará a cerrar los puestos por etapas, pero el resto de la rehabilitación permitirá mantener la actividad del mercado, que ocupa 18.000 metros cuadrados entre sótano y planta baja.

Horacio Fernández remarcó que la rehabilitación actúa sobre "un edificio monumental y emblema arquitectónico" que es al tiempo un espacio "vivo", por lo que a la recuperación de fachadas, vidrieras, mármoles y elementos ornamentales, se une la necesidad de una restauración "funcional y de las instalaciones generales", la comunicación y los accesos adaptados a discapacitados.

El Mercado Central, inaugurado en 1928, es obra de los arquitectos catalanes Francisco Guardia Vial y Alexandre Soler March, y combina materiales como la piedra, el ladrillo, hierro y cerámica en una estructura coronada por una gran cúpula con la veleta de la cotorra, símbolo del mercado y de su bullicio. Las obras comenzarán en el sótano, con la restauración de arcos y capiteles afectados por roturas, la limpieza de muros, el cosido de grietas estructurales, los nuevos aseos y almacenes, la zona de carga y descarga, y la nueva iluminación. En la planta baja, lugar que ocupan los puestos de venta, y en las fachadas y cubiertas, se trabajará después simultáneamente. El proyecto prevé el traslado de algunos puestos para instalar un nuevo montacargas y un sistema de recogida selectiva de basura, y recuperará "como elemento novedoso" el espacio central bajo la cúpula como "plataforma para eventos culturales", explicó Fernández. Todos los puestos dispondrán de fibra óptica, agua caliente y desagüe, y se renovarán las puertas metálicas del mercado y la pendiente de conexión con la zona de pescadería.

En el exterior, el edificio necesita una rotunda limpieza para lucir su belleza original y en la que se emplearán diversas técnicas para no dañar los materiales originales, y se sustituirán "bastantes" elementos destruidos en vidrieras y azulejos. Las cubiertas necesitan una nueva impermeabilización y la cúpula la renovación de parte de la chapa.

En 2007, si se cumplen las previsiones, el Mercado Central se habrá librado del óxido y la suciedad que lo cubre. Un nuevo aparcamiento y una estación del Metro, aún sin fecha, mejorarán sus accesos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del jueves, 19 de febrero de 2004.

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