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Reportaje:

El futbolista que paga por jugar

El chino Shang Yi llegó al Xerez gratis y con un 'regalo' de 60.000 euros

El estadio de Chapín vivió el pasado sábado el debut del primer futbolista chino que juega un partido oficial con un equipo español, en este caso, el Xerez, en Segunda. El delantero Shang Yi saltó al terreno de juego en el minuto 68, cuando su equipo perdía por 1-0 desde hacía casi diez frente al Terrassa. En los minutos que permaneció sobre el terreno de juego corrió, caracoleó y provocó un penalti, cuya ejecución falló Calle. Pero su contribución al fútbol español va más allá. El delantero es también uno de los pocos profesionales, si no el único, que han pagado por jugar en España.

La política deportiva china en ocasiones se parece más a la producción industrial que al deporte. Un ejemplo son los denominados centros de alto rendimiento repartidos por toda la geografía china, en los que, según asegura uno de los responsables de su confederación internacional, el finlandés Jukka Lahtinen, "puede haber, literalmente, centenares de miles de niños y niñas preparándose para algunas disciplinas consideradas por sus autoridades clave de cara a los Juegos Olímpicos de Pekín en 2008".

El club y el antiguo cuerpo técnico se enfrentan en los tribunales por el dinero que dio Shang Yi

A la luz de este modelo de política deportiva, Shang Yi fue elegido de muy joven entre los futbolistas más prometedores de su país. Posteriormente pasó cuatro años en Brasil junto a decenas de compatriotas para perfeccionar su técnica. Al cumplir la mayoría de edad pasó a jugar en un equipo de Pekín, con el que llegó a enfrentarse al Sevilla hace un par de temporadas en una gira por España, y al Real Madrid en la pasada pretemporada de este último por Asia.

Para las autoridades chinas es importante que sus mejores deportistas se fogueen en las mejores competiciones, y son capaces de pagar por ello. Éste parece ser el caso de Shang Yi, que llegó al Xerez gratis, no cobra ficha y, además, se trajo 60.000 euros debajo del brazo de parte de un "patrocinador personal", según se aseguraba ayer desde el club andaluz, que dice desconocer la identidad de éste. En estos casos, suelen ser las propias autoridades deportivas chinas -aunque por estética y hasta legalidad se pueda vestir como empresas- las que pagan estos gastos de aprendizaje de sus deportistas. La rentabilidad está en el trabajo futuro de éstos para los equipos nacionales y, si el deportista triunfa, el dinero sería reembolsado a las autoridades deportivas a cargo de los futuros contratos del profesional. Además, este patrocinador también paga los gastos en España de You Wen, el traductor que, aunque Shang Yi habla portugués con bastante corrección, acompaña en todo momento al jugador.

Pero esta situación ha pasado de ser simplemente chocante o curiosa a crear una crisis en la ya convulsa vida del Xerez, que en la actualidad adeuda tres mensualidades a la plantilla y al cuerpo técnico. El pasado 25 de enero, los jugadores denunciaron públicamente la situación y llegaron a amenazar con encierros. A los pocos días, el presidente del club, José María Gil Silgado, pidió la dimisión del director técnico, Hipólito Rincón. Inmediatamente se desató la tormenta sobre lo que había sido del regalo de Shang Yi, que se ha convertido finalmente en materia judicial.

Según fuentes cercanas a las negociaciones, este dinero iba destinado a los encargados de su fichaje, al cuerpo técnico, que vio los vídeos y decidió su contratación. El entrenador xerecista, Esteban Vigo, insiste en puntualizar que el fichaje no se hizo por la recompensa económica.

"El jugador es bueno técnicamente y lo que le falta de táctica lo aprenderá". Por su parte, Rincón aseguró hace unos días que el dinero se había utilizado para pagar los 18.000 euros que costó el transfer internacional y para abonar sus salarios no cobrados y los de sus dos colaboradores.

Gil Silgado sostiene que ha sido él el que ha puesto el dinero necesario para la ficha del delantero chino y acusa a Rincón de quedarse con el dinero. Los jueces dirán, pero, por el momento, la llegada de Shang Yi al fútbol español no ha pasado inadvertida. Ahora sólo hace falta que juegue bien.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 4 de febrero de 2004