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La Audiencia exime a un padre de pagar una pensión a sus hijos de 25 y 28 años

El presidente de la Audiencia de Lleida, Andreu Enfedaque, considera en una sentencia que es contrario al sentido común obligar a un hombre divorciado a seguir pagando una pensión de 539 euros mensuales a dos hijos de 25 y 28 años, ambos licenciados universitarios. Un joven con esa edad y con título, señala el magistrado, está ya capacitado para buscar un trabajo a tiempo total o parcial que le permita subsistir y financiar su formación "como hacen otros jóvenes de edades inferiores".

El tribunal presidido por Enfedaque ha estimado el recurso de apelación interpuesto por Ignasi Puente, un hombre divorciado de 53 años y administrativo de los Bomberos de la Generalitat, contra una sentencia dictada por la titular del Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 1 de Lleida que le obligaba a seguir pagando una pensión alimentaria a sus hijos Ignasi-Josep y Jordi P. G. a pesar de que ya han terminado las carreras de Empresariales y Derecho, respectivamente.

Actualmente, el mayor está matriculado en un curso de posgrado y el menor prepara oposiciones a notarías. Respecto a la cuestión de si es procedente o no en este caso que el padre continúe pagando a cada uno de sus hijos la cantidad fijada en la sentencia de divorcio, el tribunal tiene en cuenta el hecho objetivo de que ambos han terminado sus estudios y, remitiéndose al Código de Familia, señala que un joven que ronda los 30 años y que tiene un título universitario "está ya plenamente cualificado, sin excusa, para subvenir su propia subsistencia, siendo su mejora formativa compatible con un trabajo a tiempo total o parcial que le proporcione los ingresos mínimos para subsistir y financiar su formación, al igual que hacen tantos jóvenes de edad muy inferior".

Una carrera de nueve años

Refiriéndose al hijo mayor, que tardó nueve años en acabar la carrera de Administración y Dirección de Empresas, de cinco cursos, la sentencia estima que podría conseguir una ocupación haciendo valer su titulación universitaria, aunque fuera en trabajos que no la requieran y peor remunerados, pero más fáciles de obtener, especialmente en las actuales y favorables condiciones de ocupación en este territorio, con una baja tasa de paro, y sin que tenga que traspasar a sus padres "una carga absolutamente impropia e incluso contraria al sentido común". En el caso del hijo menor, la Sala llega a la misma conclusión y afirma que el hecho de haber concluido su formación académica y estar preparando ahora oposiciones libres a notario "no le impide, aunque obviamente le dificulte, el ejercicio de una actividad que le proporcione los ingresos mínimos para atender su propia subsistencia", a partir de una situación en la que, al igual que su hermano, dispone de vivienda y asistencia sanitaria.

Ignasi Puente, que lleva siete años perdiendo todos los litigios planteados por su ex mujer y sus dos hijos, reaccionó ayer con incredulidad al recibir la sentencia que le exime de seguirles pagando una pensión alimenticia. "Todavía no me lo creo, pero me siento feliz al comprobar que en mi causa se ha hecho justicia por primera vez", dijo este padre que en sus ratos libres también es pintor con cierto reconocimiento en los ambientes culturales de Lleida. "Me han subido el sueldo 550 euros y con este dinero me podré comprar una casa", añadió irónicamente, "aunque lo que más me duele es que el abogado de la otra parte sea mi propio hijo, y no es bueno que empiece la carrera perdiendo juicios".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 28 de enero de 2004