Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
Signos

El último taconeo de La Capitana

Antonio Hernández entra en el mundo del baile flamenco en su novela 'Vestida de novia'

Antonio Hernández acaba de publicar Vestida de novia, su última novela, en la editorial Planeta. Entrevista a José Manuel Cano, ganador del Premio de Novela Universidad de Sevilla. El arabista Virgilio Martínez Enamorado describe en un libro cómo se formó una sociedad musulmana en tierras malagueñas entre los siglos VIII y X.

El escritor gaditano Antonio Hernández (Arcos de la Frontera, 1943) acaba de publicar su última novela, Vestida de novia, con la que obtuvo el premio Fernando Lara en su edición del pasado año. La protagonista de esta historia es La Capitana, nombre artístico de una bailaora que se propone hacer carrera en Madrid al arrimo de un conocido empresario.

Según el propio Hernández, "se trata de una mujer del Sur, muy inteligente y con gran capacidad discursiva, con una preparación que adquiere cuando trabajaba de sirvienta para un abogado de Utrera". "En principio es virgen y poco a poco le va creciendo dentro un oponente, que la lleva a ser práctica y la convierte en un ser dual: tiene que elegir entre el deseo, o sea el amor, y el deber, que es llegar a ser artista de renombre y realizarse como tal", explica el autor.

Paralelamente al curso de sus tribulaciones pasionales, la protagonista proyecta una mirada tan limpia como implacable sobre la realidad que le rodea. "Va en una especie de misión cultural, primero a Cuba y después a Marruecos, lo cual le da pie para comparar los dos regímenes: la dictadura caribeña donde, sin embargo, se respira la libertad que es inherente al pueblo cubano, y la vida bajo el gobierno de una monarquía corrupta", asegura Antonio Hernández. "La novela no sólo tiene, pues, un contenido de orden profesional y femenino. También hay una reflexión sobre diversos asuntos de la vida, como la política o la hipocresía de la sociedad", añade el escritor.

Junto a una dilatada obra poética, en la que destacan títulos como El mar es una tarde con campanas, Metaory, Homo loquens, Con tres heridas yo, Sagrada forma o El mundo entero, Antonio Hernández se dio a conocer como narrador brillante, ágil y lúcido, deudor en gran medida de su faena lírica, con la novela Nana para dormir francesas. A esta primera entrega en prosa siguieron otras como Volverá a reír la primavera, La leyenda de Géminis, Sangrefría, con la que obtuvo el premio Andalucía, o Raigosa ha muerto, ¡viva el Rey!, premio Valencia de Literatura Alfonso El Magnánimo. Entre otros galardones, ha obtenido asimismo el premio Nacional de la Crítica y el Gran Premio de Bellas Artes.

Del mismo modo en que muchos lectores quisieron ver tras el personaje de Sangrefría el rostro de algún conocido torero, ya se han alzado algunos dedos señalando a Blanca del Rey como modelo e inspiración de La Capitana, cosa que Hernández, con reservas, tampoco desmiente: "Siempre me preguntan si hay algún modelo real en mis protagonistas. En realidad, Blanca del Rey fue la primera persona en quien pensé para aprovechar todas las posibilidades expresivas. Pero, aunque haya concomitancias con dicha artista, mi personaje tiene también muchas diferencias", comenta.

En Vestida de novia se dan, por otra parte, muchas de las condiciones que caracterizan la obra en prosa de Antonio Hernández: dinamismo, abundancia de figuras carismáticas y un fino sentido del humor popular. Ello no impide que el autor se considere "un novelista clásico", según sus propias palabras, "que no renuncia a técnicas narrativas modernas, como algunas superposiciones temporales". "Lo que sí suelo hacer es resolver el asunto en las tres últimas líneas, engañar al lector al final, darle una clave que no se esperaba", afirma.

"Vestida de novia es una novela bimembre, hay una dualidad y por tanto tiene que funcionar igual tanto en el plano estilístico como en el contenido. Dual como el mundo flamenco, donde está la seguiriya a un lado y al otro los cantes festeros. El humor se mantiene, pero también el contenido dramático. Al principio no sabía cómo definirlo, ahora sí puedo afirmar que la novela es como una bulería por soleá", añade Antonio Hernández.

El escritor arcense, que desde su fundación y hasta el año pasado impulsó y presidió la Asociación Andaluza de Críticos Literarios, se somete ahora al juicio de sus colegas y del público lector. "Las pocas reseñas de Vestida de novia que han salido hasta ahora son muy favorables", celebra. "No sé si será un buen augurio o qué, pero espero que siga funcionando en esa línea. Lo que ponen de manifiesto es que se trata de una novela con mucho ritmo, con muchas situaciones, y con las características habituales a medio camino entre el humor y la reflexión, siempre con una base moral que sirva como enseñanza. En este sentido, aciertan de pleno con mis propósitos: si algo pretendo con estos textos es, en la medida de mis posibilidades, divertir y formar", apostilla Antonio Hernández.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 28 de enero de 2004