Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Cecilia Rossetto canta tangos y boleros como en un cabaré porteño

Cecilia Rossetto es producto del teatro total que se cultiva en Buenos Aires: canta, baila, recita, improvisa... Hoy y mañana presenta en La Casa Encendida de Madrid

su espectáculo Pequeño encuentro en Madrid, un puñado de boleros y tangos. "Los mejores tangos son los machistas, pero, como los canto yo, nadie va a pensar que le dejo un tranco de pollo [un pase] al machismo", contaba ayer la actriz, que se niega a confesar sus años. "Tengo la edad de mis hormonas". Al piano le acompaña Freddy Vaccarezza, a quien conoció en Mortadela (1992), premio Molière al mejor musical, que arrasó en París.

Rossetto se describe como "un terremoto romántico y melancólico, pasional como los italianos y trabajadora como los vascos", y dice ahorrarse mucho dinero en terapia con las críticas en la prensa. "Los críticos me han escrito auténticas cartas de amor que me gusta releer. Me encanta que digan que soy una pantera e incluso uno dijo que verme es como subirse a una montaña rusa pasado de cocaína", recuerda la artista, que en 1991 aterrizó en España con In concherto y que volvió con Dame un beso (1995), Bola de nieve (1997) y Rojo tango (2001).

Rossetto asegura que su residencia se reparte entre Buenos Aires, París, La Habana y Barcelona, donde actúa asiduamente, la última vez con Resiste Rossetto, que celebra sus 25 años de teatro. Tiene una espina clavada con Madrid, donde canta por primera vez y en un pequeño recital. "Es como una pasión contenida. Me espero a los 70 años, que veo que aquí les encantan Sara Montiel y Carmen Sevilla", bromea.

Rossetto, que se autollama "mina de café-concert", le cuenta al público

sus dudas, sus amores y sus furias seduciendo y con un humor feroz que mezcla la realidad y la ficción. "Empecé haciendo arte dramático, tragedias griegas; luego, en la dictadura, me pasé al humor actuando y escribiendo, y desde hace unos años me dedico a ser cantante y a ser actriz dramática. Es muy práctico, me gusta combinar todo", cuenta.

Con la compañía de Calixto Bieito actuó en 2002 por España con La ópera de cuatro cuartos, que inauguró el Grec de Barcelona; han estado en París y Francfort y el 14 de enero estrenan en Estrasburgo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 3 de enero de 2004