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Aznar permaneció varias horas sin luz en Val d'Aran por temor a un sabotaje

Su escolta inspeccionó minuciosamente el grupo electrógeno que restableció el suministro

El presidente del Gobierno, José María Aznar, estuvo durante varias horas sin suministro eléctrico en un chalé de Beret durante el apagón que se produjo el pasado 29 de diciembre en el Val d'Áran. Agentes del servicio de seguridad del presidente retrasaron la entrada en funcionamiento de los equipos electrógenos por miedo a un sabotaje, según confirmaron a este diario medios de la Administración y fuentes técnicas del sector eléctrico. "El servicio de seguridad no impidió en ningún momento la instalación de grupos electrógenos", precisó ayer un portavoz de La Moncloa.

Tras los primeros momentos en los que se produjo el corte de luz en la zona pirenaica, que se inició a las 15.30 y duró más de 10 horas, los equipos técnicos de Endesa se trasladaron a la zona de Beret situada en la carretera de montaña que une Viella, la capital del valle, con el punto más alto de las pistas de esquí.

Los equipos de Fecsa-Endesa pretendían instalar un equipo electrógeno capaz de suministrar fluido a los chalés de la zona en la que pasaban las Navidades el presidente del Gobierno, su familia y todo su séquito, así como otras personas que disfrutan allí de sus vacaciones de invierno, entre las que se encuentra el presidente de la compañía Endesa, Manuel Pizarro. Aznar y Pizarro prefirieron guardar la máxima discreción sobre este episodio.

Los equipos de seguridad del presidente realizaron una minuciosa inspección, lo que retrasó durante largo tiempo -varias horas, según los medios señalados- la entrada en funcionamiento de los grupos electrógenos. Temían que el apagón fuese producto de un sabotaje contra la línea eléctrica y sospechaban que el paso siguiente pudiese ser un atentado, y por eso el chequeo fue exhaustivo.

El apagón en el Val d'Aran, que afectó a 25.000 personas durante 10 horas, se produjo a causa de un chispazo que desconectó el suministro en la antigua subestación eléctrica de Arties, según el informe que Endesa ha remitido a la Generalitat de Cataluña.

Ayer, el titular del Departamento de Trabajo e Industria de la Generalitat, Josep Maria Rañé, contestó a la compañía que la información que ha proporcionado sobre las causas del apagón es "insuficiente". Aunque no descarta que el material de la estación averiada haya sido renovado recientemente, el consejero es consciente de que, en general, la red de distribución de Endesa en Cataluña presenta deficiencias importantes. Según Rañé, la explicación de Endesa resulta "demasiado valorativa y muy poco explicativa", por lo que considera necesario "encargar un informe más completo a un experto independiente que evalúe no sólo las causas sino también las responsabilidades en las que ha podido incurrir la compañía".

Tras los primeros contactos con directivos de la compañía eléctrica, el Departamento de Industria ha dejado claro que Endesa debe construir y poner en funcionamiento una nueva susbestación en la zona pirenaica, cuyo coste rondaría los 18 millones. Endesa, que hace apenas un año presentó un nuevo plan de inversiones de más de 3.000 millones de euros destinado a modernizar la red catalana, considera que el coste de la nueva subestación debería financiarse con una subida de tarifas.

De nuevo, la noche del jueves, una interrupción del suministro dejó a oscuras a 4.000 abonados de la localidad turística de Cadaqués (Girona).

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 3 de enero de 2004