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Detenidos 27 'sin papeles' en una patera frente a la costa de Fuerteventura

Los agentes subieron a los inmigrantes a la patrullera, en contra de la recomendación oficial

Santa Cruz de Tenerife

La Guardia Civil de Fuerteventura interceptó, la madrugada del sábado, una patera a cuatro millas de la costa con 27 inmigrantes a bordo, la mayoría subsaharianos. Los agentes rescataron a los irregulares a pesar de la recomendación realizada en septiembre por el subdirector de operaciones del instituto armado en Canarias, en la que desaconsejaba que se subiera a personas a bordo de las patrulleras. El pasado 2 de diciembre desaparecieron 15 inmigrantes durante un rescate.

Tras ser localizada por los radares del sistema integral de vigilancia exterior, una patrullera de la Guardia Civil interceptó una patera a cuatro millas (siete kilómetros y medio) de la costa de Tuineje (sur de la isla). A bordo se encontraban 27 inmigrantes. La mayoría eran subsaharianos, excepto dos magrebíes, uno de los cuales fue identificado como el patrón de la chalupa de madera. Todos ellos fueron embarcados en la patrullera española. Al llegar a tierra, fueron trasladados a las dependencias de la Policía Nacional y, de ahí, al centro de internamiento de extranjeros de El Matorral, mientras el patrón pasaba a disposición judicial, acusado de un presunto delito contra el derecho de los ciudadanos extranjeros.

"Lo primero son las vidas", indicó un portavoz oficial, al preguntarle por la recomendación (firmada en septiembre) del subdirector general de operaciones del instituto armado en Canarias, en la que desaconsejaba que se subiera a bordo de las patrulleras a los inmigrantes interceptados en alta mar. Dicha orden se conoció públicamente tras la desaparición, el pasado 2 de diciembre, a casi 40 kilómetros de la costa, de 15 inmigrantes durante el rescate de su embarcación y su traslado a la patrullera de la Guardia Civil.

De las más de 1.000 operaciones de rescate en alta mar protagonizadas desde 2001 por patrulleras de la Guardia Civil y Salvamento Marítimo cuatro de ellas han provocado la caída al mar y posterior desaparición de 51 inmigrantes.

Según sus versiones, los inmigrantes se ponen de pie y, entumecidos por las horas que pasaban acurrucados como sardinas en menos de cuatro metros cuadrados, asustados por ver el mar por primera vez en su vida y muy nerviosos al sentirse descubiertos, se levantan en grupo y hacen que se desequilibre la patera. "Cayeron al mar, sin gritar, sin chapotear. Se hundieron como piedras", llegó a relatar de forma explícita uno de los mandos de estas operaciones.

Una vez conocida la nueva norma, fuentes consultadas ayer aseguraron que "los inmigrantes seguirán subiendo a bordo" de las patrulleras. "Esas pateras cada vez están construidas con madera de peor calidad, se llenan de agua por el oleaje; lo primero que tenemos que hacer es salvarles la vida, con cuidado de no poner la nuestra en riesgo, pero haciendo todo lo posible por ayudarles. En alguna ocasión, hemos remolcado las pateras al muelle de Gran Tarajal y se nos han partido por la mitad antes de llegar a puerto, así que ¿cómo nos vamos a arriesgar a que esto ocurra con ellos dentro?", concluyó el informante.

Son numerosas las voces de ONG y sindicatos que apuntan insistentemente el riesgo añadido a estas operaciones, "al no contar con las embarcaciones de rescate adecuadas".

Las cuatro patrulleras de la Guardia Civil con base en Fuerteventura son planeadoras para la lucha contra el narcotráfico o patrulleras de vigilancia costera. Sus bordas están a más de un metro sobre el nivel del mar y los agentes tienen que hacer auténticas maniobras de equilibrio en las operaciones de rescate de inmigrantes, ya que las pateras van tan cargadas que apenas sobresalen 15 centímetros de la superficie. A ello se añade el riesgo de vuelco de las patrulleras cuando suben sesenta y setenta personas. "Por eso les insistimos tanto en que estén quietos, sentados, que no se muevan ni un milímetro", apuntó un miembro del instituto armado. Y añadió: "O arriesgamos nuestra vida o ellos se quedan en alta mar".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 7 de diciembre de 2003