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Los 'okupas' de El Laboratorio se instalan en un solar de Lavapiés tras cuatro desalojos

La nueva sede del centro social es una estructura metálica creada por un artista sevillano

Los okupas de El Laboratorio, que han sido desalojados de cuatro edificios de Lavapiés en los últimos cuatro años, se han "exiliado" en un solar de ese mismo barrio, en la calle del Olivar, 48. Allí han instalado un nuevo cuartel general para continuar sus actividades sociales y culturales (talleres, conciertos, sesiones de teatro y cine...). Esta sede es más precaria que las anteriores. No se trata ya de un inmueble en desuso, sino de una extraña estructura metálica creada por el artista Santiago Cirugeda en las Jornadas de Arte Experimental Madrid 03, celebradas entre el 24 de octubre y el 16 de noviembre.

La nueva sede de El Laboratorio no es precisamente rutilante. Al solar, tapiado, se accede por una pequeña puerta, y, una vez dentro, el visitante se topa con una construcción de dos plantas a camino entre el chabolismo y la estética de la película Mad Max. "Cirugeda quería que su instalación sirviese para denunciar la carestía de la vivienda y nosotros estábamos en la calle, así que decidimos unir nuestros proyectos", explica Carlos, uno de los miembros de El Laboratorio. Cirugeda dejó la estructura y ahora los okupas la están cerrando con tablones y chapas de metacrilato para guarecerse del frío y la lluvia.

Pero esta construcción tiene algunas pegas. Una de ellas, su tamaño: sólo dispone de 20 metros cuadrados por planta; y otra, su provisionalidad, ya que el artista alquiló los materiales por tres meses y pasado ese tiempo la construcción debe desmontarse. Para paliar esos inconvenientes, los okupas prevén instalar una gran carpa en el terreno, como la de un campamento de refugiados, y continuar en ella sus actividades.

Este solar convertido en centro social está sumido, según los miembros de El Laboratorio, en una situación legal enrevesada. "Hace años había en él un edificio en ruina que fue derribado por el Ayuntamiento. Desde entonces, el terreno permanecía vacío. El planeamiento urbanístico lo destina a equipamientos, pero el Consistorio todavía no lo ha comprado ni expropiado porque, además, tiene muchos dueños", explican.

Los okupas, después de tanto desalojo, el último de ellos el pasado 14 de julio, cuando fueron expulsados de una antigua sede del PSOE en Ministriles, 11, han asumido que tendrán que seguir con sus actividades aún sin contar con un local. Porque, para empezar, cada vez son menos los edificios vacíos en un barrio en rehabilitación como Lavapiés, donde cualquier cuartucho se vende o alquila a precios que dejan de piedra a los mayores de la zona. "A partir de ahora, cualquier lugar será nuestro espacio: la calle y los subterráneos, los edificios, los solares, las plazas...", aseguran los okupas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 6 de diciembre de 2003