TEATRO

Pulcinella y la peste

Durante la cuarta década del siglo XVI, cuando Lope de Rueda inició su carrera al lado de un cómico italiano al que llamaban Il Mutio, el teatro era una fiesta, se hacía a la luz del día, y el público, además de mirar, era mirado por los actores. Esa misma sensación festiva y de continuidad entre auditorio y escena había este verano en el claustro del Convent de Sant Agustí, de Barcelona, durante el estreno de Divertimento (La comedia de los criados). Mientras el público iba ocupando sus localidades, dos de los actores improvisaban sobre el tablado artesanal de estilo renacentista construido por Stefano Perocco, ante un lienzo crudo, versión contemporánea de aquella "manta vieja tirada con dos cordeles de una parte a otra" que describiera Cervantes. Divertimento es un espectáculo compuesto y dirigido por Gemma Beltran a la manera de la commedia dell'arte, es decir, según las convenciones del teatro italiano semiimprovisado que invadió Europa entera durante el siglo XVI, atravesó etapas sucesivas de esplendor y decadencia hasta finales del XVIII, y renació a principios del XX con Copeau, Meyerhold, Vakhtangov y compañía. En España, los cómicos italianos dejaron huella muy marcada en la obra de, entre otros, Lope de Rueda, Cervantes y Lope de Vega, sobre todo en su teatro menor, que sólo lo es en ambición y duración: entremeses, mojigangas, bailes...

Divertimento es lo que su nombre indica: un pasatiempo, una fábula hablada, parcialmente cantada, y bien movida de principio a fin. Sus protagonistas son los criados de la commedia dell'arte: sus amos, puesto que tienen dónde, han huido de la peste que asola la ciudad. Pulcinella, Arlecchino y Smeraldina juegan a ocupar su sitio mientras capean como pueden los embates de la epidemia, materializada en un personaje repeinado y mefistofélico, cruce entre Mario Conde y Bela Lugosi. Todos le huyen por la cuenta que les trae -la última y definitiva cuenta-, salvo la joven Ariadna, con la que mantiene un duelo a espada y bastón coreografiado por el maestro Pawel Rouba; y Pulcinella, que parece salido de la página web de Charnego Translations: se dirige al público en castellano, a los demás personajes en catalán, y salta de una lengua a la otra como caballo de ajedrez, comiéndose las palabras a mordiscos.

En el viaje de ida y vuelta al seicento emprendido por Beltran y los actores de Dei Furbi, su jovencísima compañía, hay muchos juegos de clown (los payasos deben la mitad más una de sus entradas circenses a la commedia dell'arte), canciones renancentistas a capella muy bien interpretadas, y multitud de chistes que casan perfectamente con estos personajes populares, arquetípicos, cortados de un solo tajo: son equivalentes a los que aparecen en los canovacci (guiones sintéticos) que circulaban entre las compañías italianas de la época. Compuesto a partir de improvisaciones y cosido como traje de Arlecchino, Divertimento coge por momentos otro vuelo: "El destino se ha vuelto sabio y ha montado oficina (...) Me horroriza este país en el que se pretende ser libre sin ser rico. La ciudad será asolada, y sobre sus cenizas, la historia agonizará en el bello silencio de las sociedades perfectas", dice La Peste en un monólogo que toma prestadas palabras de Camus pero que, en este contexto, evoca a La loca de Chaillot, de Giraudoux. Sin embargo, Beltran y su troupe no han querido traspasar las fronteras de un género que siempre se ha cultivado más con el propósito de pasar el rato tirando al blanco que con el de cobrar una buena pieza. Divertimento resultó un rico bombón helado durante las dos tardes de julio que se hizo en el Convent, durante el festival Grec, y será un apetecible cucurucho de castañas calientes para las noches invernales en el pequeño y acogedor Brossa Espai Escènic, donde, qué se le va a hacer, no cabe el tablado de la antigua farsa. Los intérpretes actúan con buena técnica y una energía realmente bien orquestada: Oscar Bosch, Ester Cort, Elia Corral, Marc Vilavella y Roger Julià, que sustituye a Santi Monreal. Mis favoritos en la función del estreno fueron Anna Sahun, en el papel de Ariadna, la perfecta heroína, y Eva Cutura, una Smeraldina a la que sólo le falta el gorro frigio para encarnar la imagen definitiva de la revolución pendiente.

Divertimento (La comèdia dels criats). Brossa Espai Escènic. Barcelona. Del 14 de diciembre al 25 de enero de 2004.

* Este artículo apareció en la edición impresa del viernes, 05 de diciembre de 2003.

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