Crítica:JAZZCrítica
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Locura bajo control

En sus comienzos, Terence Blanchard iba pisándole los talones a Wynton Marsalis. Después, empezaron a acrecentarse las diferencias de enfoque musical. Marsalis se centró en su labor mesiánica, mientras Blanchard se fue convirtiendo en un ciudadano musical del mundo, dispuesto incluso a ejercer de monótono compositor orquestal minimalista. Aquel aspecto debió ser una exigencia del guión, porque el Blanchard que se escuchó en Calle 54 fue el expansivo, el exuberante, el explosivo. Tocó a morir con una vitalidad casi rabiosa y sopló como un loco manteniéndolo todo bajo estricto control. En los tiempos rápidos (Wondering wonder, Azania) estrelló las notas contra las paredes y el techo de la sala como huevos atómicos, pero en la balada (I tought about you) supo acariciar la cáscara sin ocasionarle ni un rasguño. A pesar de la avidez de Blanchard, sus compañeros también tuvieron espacio para el lucimiento, en especial el guitarrista Lionel Loueke, inspirado a la hora de sacar sonidos percusivos que recordaron instrumentos africanos ancestrales, y el saxofonista tenor Brice Winston, contenido incluso en los clímax más feroces.

Terence Blanchard Sextet

Terence Blanchard (trompeta), Brice Winston (saxo tenor), Lionel Loueke (guitarra), Aaron Parks (piano), Massimo Biolcati (contrabajo) y Kendrick Scott (batería). Calle 54. Madrid, 30 de noviembre.

* Este artículo apareció en la edición impresa del lunes, 01 de diciembre de 2003.

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