Columna
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Los misterios de Estepona

Después de perder las elecciones y un par de días antes de tener que abandonar el poder, Jesús Gil Marín vendió a una sociedad llamada Marín Hillinger los terrenos más apreciados de Estepona: 35.165 metros cuadrados ganados al mar con una edificabilidad de 68.521 metros, situados junto al puerto deportivo. Era, probablemente, una de las piezas más apetitosas del patrimonio municipal. El Ayuntamiento había valorado estos terrenos en 48 millones de euros. Sin embargo, Gil Marín los vendió por casi la cuarta parte: por 14,4 millones. La coalición PSOE-PP-IU que gobernó Estepona durante dos años y medio tras la marcha de Gil decidió recuperarlos y ponerlos a subasta para obtener un precio justo.

En noviembre de 2001, se produce un hecho aún no explicado: el PP decide romper el pacto y forma gobierno municipal con un sector del gilismo. El PSOE, que gusta mucho de explicar las cosas basándose en conspiraciones, denuncia la existencia de un pacto Arenas-Gil. En cambio, el asunto parecía ser bastante más misterioso y sucio. Cuando los periodistas van a entrevistar a Rosa Díaz, la nueva alcaldesa del PP que se dispone a gobernar con los gilistas se muestra sorprendida y dice que no supo nada hasta la noche anterior. El pacto entre el PP y los gilistas en Estepona era especialmente incomprensible si se tiene en cuenta la virulencia con la que el GIL atacó en sus medios de comunicación a los populares de esa ciudad, no ahorrando ni las más groseras alusiones personales. De un modo bastante claro, los populares de Estepona daban a entender que ellos se limitaban a cumplir órdenes. Pero, ¿órdenes de quién?

En principio, todo el mundo pensó en Javier Arenas, pero dirigentes del PP en la Costa del Sol han contado en privado que la orden de romper el pacto anti-GIL vino del presidente del PP de Málaga, Joaquín Ramírez. A comienzos de este año, antes de las elecciones municipales, la todavía alcaldesa Rosa Díaz confía a un periodista que quiere deshacerse de los gilistas y que no va a incluirlos en las listas. Poco después, dice que "no ha podido ser" y lamenta que la obliguen a aparecer con ellos en su candidatura, si bien logra zafarse del gilista José Gerez.

Este mes, el PP malagueño ha decidido disolver la agrupación esteponera, cuya ejecutiva apoyaba unánimemente a Rosa Díaz. El portavoz de la gestora es, precisamente, el gilista José Gerez. Tras ser depuesta, la ex alcaldesa ha denunciado una trama urbanística en el PP malagueño y ha acusado a su presidente, Joaquín Ramírez, de presionarla para que no pusiera impedimentos a la venta de los terrenos del puerto hecha por los gilistas. Las declaraciones de Rosa Díaz deberían de interesar a la fiscalía.

Entretanto, los golosos terrenos han sido inscritos ya en el registro a nombre de la sociedad Marín Hillinger. Ahora, el PSOE gobierna en Estepona con el sector más duro del gilismo. El primer teniente de alcalde es José Ignacio Crespo, que fue quien firmó la venta en los últimos días de Gil Marín en la alcaldía. Estepona es la principal reserva de terreno de la Costa del Sol. La política en ese lugar huele cada día peor. Estamos rodeados.

* Este artículo apareció en la edición impresa del jueves, 13 de noviembre de 2003.