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OPINIÓN DEL LECTOR

El barrio del cómic

Me ha parecido excelente la idea del Ayuntamiento de Rivas de ponerle a las calles de un nuevo barrio de su demarcación los nombres de algunos famosos personajes de comics españoles, como Zipi y Zape, Mortadelo y Filemón, Carpanta, el Botones Sacarino, y algunos importados como Astérix y Obélix, según informa EL PAÍS del 8 de octubre. Sin embargo, creo que la iniciativa se queda un poco coja si se limita a que los nombres figuren en las placas de las calles y en el callejero de Madrid porque podrían sacarle mucho más provecho dándole un valor añadido de índole cultural y recreativo para las familias que lo habiten, y, por qué no, también como promoción urbanística y de entretenimiento para el conjunto de la sociedad.

El nuevo barrio del cómic, todavía en una primera fase de señalización, podría convertirse en un parque de ocio muy singular si el trazado de las calles y la estructura externa de los edificios se diseña en consonancia con el hábitat natural de los mencionados personajes, para conseguir una auténtica ciudad del cómic, que albergaría, además, una biblioteca infantil con todas las publicaciones de los citados personajes, un cine donde se proyectaran sus hazañas, una tienda donde se vendan todo tipo de objetos con sus imágenes y un local ambientado con juegos y videoconsolas y condicionado para celebrar fiestas y organizar todo tipo de actividades relacionadas con el mundo del cómic, como una escuela de dibujo con lecciones impartidas por los creadores, una especie de universidad del cómic.

No sé si esta sugerencia puede ser o no factible de desarrollar a estas alturas, pero merecería la pena pensar en ello ya que a los niños les podría fascinar porque sería algo así como vivir dentro de un parque de atracciones; a los padres, porque les evitaría tener que llevarles de paseo; a los promotores, por el negocio, y a los políticos, por la imagen. En definitiva, todo ventajas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 8 de noviembre de 2003