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La vuelta a los orígenes de la familia Ortiz

Una hermana de Letizia y su esposo se mudaron a Asturias hace años

Antonio Vigo Pérez, esposo de Erica Ortiz Rocasolano, la menor de las dos hermanas de la futura princesa de Asturias, Letizia Ortiz, ha desarrollado parte de su actividad como escultor.

Hace varios años el matrimonio, que ya había tenido a su hija Carla, trasladó su residencia de Madrid a Asturias. Esta mudanza coincidió con la fase terminal de la enfermedad de la tía y madrina de Letizia, Cristina Ortiz Álvarez, quien fallecería poco meses después, tras un periodo de hospitalización y su posterior y definitiva reclusión en el domicilio de sus padres, los abuelos paternos de Letizia, en Sardéu (Ribadesella).

A Cristina, que había desarrollado parte de su vida profesional en el sector turístico en Canarias antes de regresar a Asturias en los 90, y a sus sobrinos se les recuerda con afecto en la comarca. La otra hermana de Cristina y del padre de Letizia, Henar Ortiz Álvarez, sigue vinculada a la zona: posee un establecimiento de decoración y artesanía en Cangas de Onís. En el entorno se recuerda aún hoy con emoción la carta de despedida a sus vecinos que Cristina dejó escrita días antes de morir y que fue leída en una de las exequias fúnebres que se celebraron en una capilla de Las Arenas.

Antonio Vigo y Erica Ortiz residieron en la vivienda que Cristina, que era profesional de hostelería y trabajaba en el Parador Nacional de Cangas de Onís, tenía alquilada en la aldea de Las Arenas, en el municipio de Parres, limítrofe con el de Cangas de Onís.

Antonio y Erica pensaron en fijar su residencia en ese núcleo rural, en las estribaciones de los Picos de Europa, y con ese fin buscaron trabajo en la comarca. El cuñado de Letizia prestó servicios en una empresa que explota canteras en Les Roces (Cangas de Onís) y al tiempo emprendió una actividad escultórica en piedra en su domicilio. De esa etapa data alguna visita a Las Arenas de Letizia Ortiz. Erica y Antonio adquirieron después una casa en la aldea de Borines, en el cercano concejo de Piloña, pero su estancia fue breve porque regresaron a Madrid. Erica, licenciada en Bellas Artes, aún permaneció un tiempo en Arriondas, la capital de Parres, trabajando en un pub.

El Boletín Oficial del Principado de Asturias (BOPA) publicó el pasado 10 marzo la resolución de un expediente por el que obligaba al escultor a devolver 4.207 euros que había recibido en agosto de 2001. Según el BOPA, Antonio Vigo Pérez recibió esa cantidad en concepto de ayuda oficial al contratar de forma indefinida a su esposa, Erica Ortiz Rocasolano. Comprobaciones de la Consejería de Trabajo y Promoción de Empleo del Principado descubrieron que Vigo no había aportado toda la documentación necesaria que acreditase esa contratación indefinida. Además, un informe de la Tesorería de la Seguridad Social sobre los trabajadores subvencionados en la convocatoria de 2001 puso de relieve que Erica Ortiz causó baja en la empresa de Antonio Vigo el 31 de agosto de 2001, sin que "la empresa aportara documentación al respecto así como de su posible sustitución", según el BOPA.

La Consejería de Trabajo recuerda en la parte dispositiva que la parte beneficiaria de las ayudas debe mantener el contrato por el que consiguió la ayuda durante el tiempo fijado y que, si se produce la baja, deberá sustituirla por otra persona.

Vigo no formuló alegaciones a la resolución de la Consejería de Trabajo, por lo que ésta le exige la devolución de los 4.207 euros. Correos devolvió las notificaciones que envió el Gobierno del Principado de Asturias a la dirección que había facilitado el escultor en el municipio asturiano de Parres. Ante este hecho, Trabajo decidió su publicación en el boletín de la comunidad "para conocimiento de los afectados".

Este periódico intento contactar ayer, sin éxito, con Antonio Vigo en el domicilio de su familia, en el barrio de Aluche, en el distrito madrileño de Latina. Fuentes cercanas a Vigo señalaron que ahora reside con Erica Ortiz en Vallecas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 8 de noviembre de 2003