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Los Reyes inauguran un AVE que circula a la mitad de su velocidad

Bono pide a Álvarez-Cascos que baje el precio del billete, porque "es muy caro"

La inauguración por los Reyes de la línea de alta velocidad Madrid-Zaragoza-Lleida estuvo ayer teñida de una cierta sensación de frustración. La línea es nueva y acorta el recorrido, pero ni los trenes ni su velocidad son los previstos. Los vehículos son los mismos que llevan años circulando entre Madrid y Andalucía. Su velocidad de crucero es inferior, la mitad de lo que podrían circular cuando los sistemas de señalización estén en condiciones para permitir tráficos a 350 kilómetros por hora.

A pesar de esta desilusión muy presente entre los viajeros que acompañaban a don Juan Carlos y doña Sofía -presidentes y altos directivos de todas las compañías que han participado en la construcción y señalización de la línea-, la jornada se festejó como un hito histórico. "El tren llega muy tarde, pero lo importante es que ya está aquí", dijo el presidente de la Generalitat de Cataluña, Jordi Pujol, en la estación de Lleida-Pirineos.

Poco antes de iniciar el recorrido, y tras descubrir en la estación de Atocha la primera de las cinco placas conmemorativas del evento, el Rey hizo un amago de echarse la mano al bolsillo para abonar a su amigo y presidente de Renfe, Miguel Corsini, el precio del billete. Por ir en clase preferente tendría que haber pagado 83 euros, una tarifa que hasta el presidente de Castilla-La Mancha, José Bono, considera excesiva. Así se lo hizo saber al ministro de Fomento, Francisco Álvarez-Cascos, en la estación de Guadalajara-Yebes, donde compartió el descubrimiento de la segunda placa conmemorativa. Bono le dijo que 15 euros por ir de Madrid a Guadalajara con una ganancia de tan sólo 8 minutos "es muy caro".

Bono confía en que prosperen las negociaciones que mantiene con el ministro y Renfe para reducir las tarifas. De paso echó un capote a Pujol para que la línea de alta velocidad llegue "cuanto antes" a Barcelona, "porque mirar hacia Barcelona le interesa mucho a Guadalajara", aunque esté a 562 kilómetros de distancia frente a los 64,4 de Madrid.

Zapatero no fue

Aunque la línea comenzó a construirse en la etapa socialista, no acompañó a los Reyes en este viaje ningún representante de entonces. El secretario general del PSOE, José Luis Rodríguez Zapatero, declinó la invitación por llegar a través de fax y con escasa antelación (en Renfe aseguran que la enviaron en mano, por motorista). El coordinador general de IU también rehusó viajar. Al tren AVE-Alstom sí subieron Loyola de Palacio, vicepresidenta de la Comisión Europea; el fiscal general del Estado, Jesús Cardenal; el portavoz del grupo parlamentario del PP, Luis Grandes, diputado por Guadalajara; el presidente del Senado, Juan José Lucas. y el alcalde de Madrid, Ruiz-Gallardón.

Los Reyes pararon 15 minutos en las escalas intermedias hasta llegar a Zaragoza, donde invirtieron tres cuartos de hora en recorrer su espléndida estación diseñada por José María Valero y Carlos Ferrater, que hizo de guía del complejo. El alcalde de de Zaragoza, Juan Alberto Belloch, y el presidente de Aragón, Marcelino Iglesias, ambos socialistas, se incorporaron a la comitiva y viajaron hasta Lleida, donde esperaba Pujol.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 11 de octubre de 2003