GENÉTICA

Craig Venter compila el borrador del genoma del perro

Un grupo de científicos, dirigidos por Craig Venter (Center for Advancement of Genomics, en Rockville, EE UU) ha hecho del primer borrador del genoma del perro, la secuencia de unidades de ADN con todas las instrucciones genéticas del animal. El borrador es muy aproximado -tiene millones de huecos en los 2.400 millones de unidades que lo forman-, pero es suficiente para sacar ciertas conclusiones.

Venter fue el responsable de la secuenciación del genoma humano en la empresa Celera Genomics [en colaboración con el consorcio público, liderado por John Sulston]. En aquella ocasión, secuenció el ADN de un donante anónimo, cuya identidad desveló más tarde: era él mismo. No es sorprendente, pues, que este nuevo genoma sea de uno de sus tres perros, un macho llamado Shadow. Mientras tanto, investigadores del Whitehead Institute (Massachusetts), están secuenciando el genoma de otro perro: un boxer.

Ewen Kirkness, del equipo de Venter, dice que no tienen planes de completar el genoma de perro, y que para hacer un borrador no importa la raza.

Genes y comportamiento

El genoma del perro es interesante en medicina, porque este animal comparte muchas enfermedades con el hombre. Otra razón para hacer el estudio es comprender la relación entre genes y comportamiento, ya que diferentes razas de perro han sido seleccionadas por sus diferentes comportamientos.

El genoma de perro es más pequeño que el humano (2.900 millones de unidades) porque tiene menos ADN no funcional, según informa el equipo de Venter en el último número de la revista Science. Una de las primeras conclusiones es que los genes de perro coinciden con las tres cuartas partes de los genes humanos conocidos; el cuarto restante probablemente se desarrolló en el hombre después de que los ancestros de ambas especies se separaran en la evolución de los mamíferos.

Los perros tienen muchos más genes responsables de los receptores del olor que las personas, al igual que los ratones, pero tienen pocos genes relacionados con las feromonas en comparación con esos roedores, explica Kirkness. Los ratones dependen de sus feromonas para emparejarse, y es posible que los perros dependan más de la visión.

Otro objetivo de este proyecto de Venter era ver cuánta información genética se puede obtener reduciendo el trabajo de secuenciación. Normalmente, un genoma debe secuenciarse ocho o más veces para obtener el resultado. El equipo de Venter secuenció el genoma del perro sólo una vez y media, y luego situó los fragmentos de ADN en el lugar correcto mediante comparaciones con dos genomas completos: el humano y el de ratón. El resultado es sorprendentemente bueno, dicen dos expertos en Science.

* Este artículo apareció en la edición impresa del martes, 30 de septiembre de 2003.

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