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Tribuna:DEBATE SOBRE LA REFORMA ESTATUTARIA

Rosado, el PSOE y el Estatuto

Escribe Carlos Rosado un artículo sobre Arenas, el PP y el Estatuto, publicado en EL PAÍS Andalucía el 24 de septiembre, y quienes conocemos la trayectoria personal y profesional del autor no necesitamos leer más para saber que se trata una nueva versión del mismo cuento que el señor Rosado lleva exprimiendo desde hace 25 años.

En la teoría política hay brillantes ejemplos de personas que a lo largo de toda una vida de estudio, profesión y experiencia van conformando un sólido bagaje intelectual desde el que arrojan luz a un panorama político distorsionado por las urgencias cotidianas y los intereses a corto plazo. Pero también hay personas que, legítimamente, realizan el camino inverso y en el inicio de su vida profesional y política tienen la gran oportunidad de aportar la frescura, la vitalidad y la ilusión de las ideas nuevas al diseño del futuro de su comunidad.

Fue este último el caso de Carlos Rosado, que tuvo el privilegio de ser el miembro más joven de la Comisión Redactora del Estatuto de Autonomía para Andalucía. Sin embargo, no aprovechó esta oportunidad para cimentar una carrera de independencia y autoridad en el terreno de las ideas políticas. Tras una fracasada experiencia como empresario, el señor Rosado buscó el cobijo del pesebre socialista y lleva años instalado en el cómodo lecho del entramado de poder socialista ejerciendo como deudor agradecido del partido gobernante en Andalucía.

En este tiempo, no se conoce una sola aportación brillante al panorama político de nuestra comunidad por parte del señor Rosado sino la reiteración de un cuento hilvanado con tres ideas fijas que más bien parecen tres obsesiones: Javier Arenas, el Partido Popular y el Estatuto de Autonomía. Precisamente, el título clarificador de su último artículo.

Carlos Rosado lleva veinte años contándonos un cuento antiguo en el que exprime su antigua relación con Javier Arenas, aprovechando la estela de la brillante carrera política del actual vicepresidente del Gobierno de la nación y poniendo en evidencia que partir del mismo sitio no significa llegar al mismo destino. Su hipotética amistad le sirvió de trampolín para llegar a su actual alto cargo en la RTVA como supuesto hombre de diálogo y consenso y el fracaso en este empeño le arrastró a una espiral de descalificaciones y ataques al Partido Popular y a sus dirigentes.

Llegamos así a la segunda parte del cuento, que es la que se refiere al Partido Popular y en la que no explica las verdaderas razones por las que critica y desprecia a una fuerza política que hace mucho tiempo que no tiene en cuenta sus opiniones por interesadas y carentes de solidez intelectual. Esas razones del señor Rosado para convertir al Partido Popular en parte de su cuento no son otras que prestar servicio a quien le ha cobijado durante dos décadas bajo su manto de privilegios y le ha pagado generosamente por formar parte de su clientela.

Quizá sea necesario recordar el pasado de Carlos Rosado como privilegiado de la red de productoras pata negra de la RTVA, un oscuro episodio de utilización del dinero de los andaluces para beneficiar económicamente a los amigos del poder socialista, entre los que ocupa un lugar destacado. No hubo silencio ni connivencia del Partido Popular en este asunto y esa es una buena razón para ser protagonista de críticas y ataques de quien se lucró con ello.

Por último, el Estatuto de Andalucía es la tercera parte del cuento del señor Rosado, que no tiene reparo alguno en aprovechar su condición de redactor para hablar con la voz de su amo, sirviendo a quien le paga y distorsionando el mensaje que sobre la reforma del Estatuto tiene el Partido Popular de Andalucía. El Partido Popular no se excluye de ningún debate sobre el futuro de Andalucía aunque sí pone en evidencia el carácter oportunista y tramposo de la reforma propuesta por Chaves, que no tiene en su fundamento el interés general de los andaluces sino el interés particular del Partido Socialista.

Nada tiene que ver, por tanto, este cuento con ideas políticas o con aportaciones autorizadas a un ficticio debate sobre el Estatuto de Andalucía. Se trata más bien de una voz más en el coro de quienes jalean y sustentan las estrategias del Partido Socialista para mantenerse en el poder en Andalucía y así mantener también ellos su modo de vida.

José Luis Sanz es vicesecretario de Organización del Partido Popular de Andalucía

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 26 de septiembre de 2003