Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
Necrológica:

Rosita Segovia, bailarina y coreógrafa

La bailarina barcelonesa Rosita Segovia falleció en la noche del martes en su ciudad natal. Tenía 81 años y su verdadero nombre era Rosa Valcells Font. Comenzó sus estudios con Pauleta Palies, que la presenta como Ocellet. A los doce años ya estaba bailando como profesional en el Gran Teatre del Liceu de Barcelona, para poco después, en 1937, pasar a la categoría de primera bailarina al lado de Juan Magriñá. Entre 1930 y 1940 se va a La Habana invitada por Pro-Arte Musical, formando parte de la Compañía de Alicia Alonso y colaborando con Fernando y Alberto Alonso. Después de sus recitales en México firma un contrato con el compositor cubano Ernesto Lecuona, con el que recorre Estados Unidos, y vuelve a España en 1949 para bailar junto a las hermanas Nina Verchinina y Olga Morosota. Vuelve al Liceu en 1950 y en 1951 forma parte de los nacientes y efímeros ballets de Barcelona. En el mismo Liceu en 1952 protagoniza el estreno de Rosario la Tirana, con coreografía de Magriñá. En 1953 conoce a Antonio Ruiz Soler, e inmediatamente forman pareja artística y asiste a la fundación de los ballets de Antonio, donde permanece como bailarina estrella hasta casi dos décadas después, recorriendo el mundo hasta 1969, en que se retira, de la mano del más importante empresario de ballet de la época: Sol Hurok.

Rosita Segovia, mujer de gran belleza, era una refinada bailarina capaz de hacer la escuela bolera de tradición o el flamenco escénico de raíz más popular. Entre sus papeles más destacados están la Candela de El amor brujo y la Molinera de El sombrero de tres picos. Un momento de gran brillantez de su carrera, de plenitud técnica, fue cuando hizo Puerta de Tierra con Antonio, un vibrante dúo que sigue siendo la piedra angular de su género. También se recuerda el estreno de El sombrero de tres picos, en Granada en 1954. En la Exposición Universal de Bruselas de 1958 bailó La vida breve, cantada por Victoria de los Ángeles. En 1959 estrena otros dos hitos de la coreografía española: Paso a cuatro, con coreografía de Antonio y música de Sorozábal, y Fantasía galaica, de Halffter.

Al dejar su carrera de bailarina, Rosita Segovia se dedicó a la enseñanza de la danza española tanto en España con su academia de Barcelona como en Miami, donde abrió otra en 1973 y que fue el germen de su compañía Segovia Ballet Español, que recibió elogiosas críticas desde su debú. La especialista Laurie Horn, del Miami Herald, escribió entonces: "Segovia ha creado una compañía con el virtuosismo, la identificación con el público y la constancia para convertirse en el siguiente milagro de Miami por el mundo". En España, su carrera de coreógrafa no fue muy difundida. El Ballet de Murcia estrenó en 1992 su pieza Estudios, sobre música de Rachmaninov. La última aparición de Rosita Segovia en España fue el año pasado en el Festival de San Sebastián, a raíz de la exhibición de los filmes de Michael Powell, pues ella había participado en 1954 en Carrusel napolitano y en 1959 en Luna de miel junto a Antonio, Liudmila Tcherina y Leónidas Massine. Otro de sus filmes fue Todo es posible en Granada (1956), de Sáenz de Heredia.-

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 25 de septiembre de 2003