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El pacto entre el PP y CC OO para el control de Caja Madrid nunca fue aportado al Consejo

El sindicato afirma que es "rigurosamente falso" que el acuerdo de 1996 fuera secreto

El pacto entre el Partido Popular y Comisiones Obreras, suscrito en septiembre de 1996, que llevó a la presidencia de Caja Madrid a Miguel Blesa en sustitución de Jaime Terceiro, fue dado a conocer en su día por los medios de comunicación, pero nunca fue aportado al Consejo de Administración de la entidad, según confirmaron a EL PAÍS varios consejeros de distintas fuerzas políticas, así como el firmante del pacto por el sindicato, Francisco Javier López. Tanto CC OO como IU negaron que el pacto tuviera carácter de secreto. CC OO lo calificó ayer de "rigurosamente falso" e IU dijo que era "mentira".

Ricardo Romero de Tejada, secretario general del PP en Madrid, y Francisco Javier López, entonces secretario de Política Institucional de CC OO de Madrid, firmaron el 6 de septiembre de 1996 un pacto (ver EL PAÍS de ayer) para el control de Caja Madrid, que sirvió para llevar a la presidencia de la entidad a Blesa, amigo de José María Aznar, en sustitución de Terceiro, que había sido reelegido por unanimidad del Consejo cuatro meses antes. Este acuerdo llevó a los consejeros nombrados por el PSOE a abstenerse en la elección de Blesa, rompiendo así lo que hasta entonces había sido habitual: que Caja Madrid tuviera un presidente por unanimidad. Este consenso se recuperó posteriormente y en 2000 Blesa obtuvo los votos de todos los consejeros para su reelección.

El pacto de 1996, que marcaba las directrices de la entidad para los siguientes años, desde la política de inversiones estratégicas hasta la consulta obligada a CC OO para el nombramiento de altos cargos, no fue, sin embargo, llevado al Consejo de Administración para su conocimiento y discusión. Javier López, uno de los firmantes del pacto y hoy secretario regional de CC OO, así lo aseguró ayer a este periódico: "El documento no fue elevado al Consejo de Administración". Varios consejeros de las distintas fuerzas políticas y sindicales representadas en Caja Madrid en el momento de firmarse el pacto aseguraron ayer que el citado acuerdo no se trató en ninguna reunión del máximo órgano ejecutivo, aunque admiten que sabían que existía y que conocían algunos de los contenidos, al menos en sus líneas básicas.

Fuentes jurídicas consultadas por EL PAÍS afirman que los pactos entre accionistas hay que comunicarlos al Consejo de Administración. Se da el caso de que Caja Madrid, por su naturaleza, no tiene accionistas. Su consejo refleja el poder político existente en la región (comunidad autónoma y ayuntamientos) y sindical (de acuerdo al reparto de fuerzas en el Comité de Empresa) de la entidad. También mantienen esas fuentes que la importancia de algunos de los puntos del acuerdo, como inversiones estratégicas en distintas empresas (acuerdo con la Aseguradora Mapfre, creación de Realia y la toma de participación en Endesa y Telefónica, posteriormente vendida), requería el conocimiento oficial del pacto por parte de todos.

Francisco Javier López niega, sin embargo, el carácter de secreto del plan firmado con el PP, y razona así su alcance: "El pacto suscrito entre CC OO y el PP no fue secreto en ningún momento. Comisiones puso a disposición de IU y PSOE el texto. De hecho, IU se benefició metiendo un vicepresidente. Se suscribió el 1 de septiembre de 1996 porque el PP había alcanzado un año antes la mayoría absoluta en la Comunidad de Madrid y en los ayuntamientos de la región. Y como en 1996 había que cambiar los órganos de Gobierno en Caja Madrid, decidimos firmar el acuerdo para garantizar que se cortaba cualquier vía para privatizar la caja", señaló López.

"Amplio seguimiento"

CC OO hizo público ayer un comunicado en el que dice que "la afirmación de que el citado acuerdo es secreto es rigurosamente falsa" y agrega que su firma "tuvo un amplio seguimiento mediático en los primeros días de septiembre de 1996" y se distribuyó "a todos los trabajadores de la caja". La central añade: "Una mera consulta a su propia hemeroteca o un contraste de la información con las fuentes adecuadas hubiera evitado este dislate". La información sobre el acuerdo fue publicada por varios periódicos, entre ellos EL PAÍS, pero no el texto íntegro del pacto, que sí fue publicado el día 9 por el diario Cinco Días.

IU de Madrid, por su lado, afirma que es "mentira" que el pacto fuera secreto, y califica el acuerdo de "típicamente sindical, como los muchos que ha firmado CC OO en otras empresas con el fin de asegurar la transparencia, la garantía del desarrollo social de la empresa, etcétera". La formación explica que "no tuvo nada que ver con este documento, aunque lo respeta y valora", y que se le dio a conocer "posteriormente, de manera natural, como a las demás fuerzas en la caja".

El secretario general de la Federación Socialista Madrileña, Rafael Simancas, aseguró ayer que su partido no tuvo constancia previa del acuerdo. "Nunca nos contaron el contenido del acuerdo ni tuvimos acceso al documento firmado. Es de una gran hipocresía por parte del PP que entonces pactasen para controlar Caja Madrid con IU y con el PSOE y ahora nos descalifiquen por intentar llegar a acuerdos con lo que ellos denominan los comunistas".

Esperanza Aguirre, la candidata popular a la Comunidad de Madrid, ha explicado que el acuerdo alcanzado entre su partido y el sindicato "es un pacto para lograr que no interfiera la política" en las decisiones de la entidad financiera, que no tiene que tener otra finalidad "que garantizar los ahorros de los impositores y de los madrileños". Y añadió que "todo lo que sea actuar por consenso en beneficio de los ahorradores madrileños es algo positivo". Fuentes próximas a Caja Madrid niegan también el carácter secreto del pacto porque los consejeros pudieron conocerlo a través de los medios de comunicación.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 21 de septiembre de 2003