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Reportaje:BALONCESTO | España-Lituania, final del Campeonato de Europa

Jasikevicius apunta al título

Tras su gran año en el Barcelona, el nuevo base del Maccabi de Tel Aviv lidera a una Lituania arrolladora

Varios entrenadores españoles toman nota de lo que sucede en el parqué del Globe Arena, de Estocolmo. Su comentario es unánime: "Cuánto pierde la Liga ACB dejándose escapar a Jasikevicius". Moncho López, Pepe Laso, Moncho Monsalve y Mario Pesquera son algunos de los que suscriben que el base lituano es de los pocos que marcan las diferencias. A sus 27 años, es el pilar de su selección nacional, aspirante hoy al título.

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Tras haberlo ganado todo en el pasado curso -la Copa, la Liga y la Euroliga-, el Barcelona decidió no renovarle el contrato. Idolatrado por la afición y muy integrado en la capital catalana, Jasikevicius, uno de los jugadores mejor pagados, ha tenido que encontrar acomodo en el Maccabi de Tel Aviv. Pero, antes de recalar en Israel, ha asumido el reto de conducir a lo más alto del podio a Lituania, probablemente el país en el que el baloncesto es más popular. Antes de que Rusia se anexionara a las repúblicas bálticas, Lituania ganó dos veces el Campeonato de Europa, en 1937 y 1939, y, recuperada su soberanía, en 1993, reunió un fantástico equipo, con Sabonis, Kurtinaitis y Marchulenis, que en 1995, en Atenas, estuvo a punto de repetir el título, pero perdió ante la potentísima Yugoslavia en un partido maravilloso.

Jasikevicius llegó tiempo después a la selección. Sus padres le llevaron a estudiar a Estados Unidos, a la high school de Solanco, en Pensilvania. Pero muy pronto su prioridad pasó a ser el basket. Estuvo cuatro años en la universidad de Maryland antes de regresar una temporada a casa para jugar con el Lietuvos, de Vilnius, e iniciar una carrera profesional que le condujo al Olimpia de Ljubljana, esloveno, y en 2000 al Barça. Fue poco después de que alcanzara la fama en los Juegos Olímpicos de Sidney 2000, en los que dispuso de la primera ocasión histórica de derrotar a un equipo de Estados Unidos formado por jugadores de la NBA. Pero no entró aquel triple suyo y Lituania repitió su bronce de Barcelona 92 y Atlanta 96.

Desde entonces, Jasikevicius se ha consolidado como un baloncestista de primer rango gracias a su magnífica visión del juego, que le permite repartir muchas asistencias; al instinto y la imaginación con los que se desenvuelve en el ataque, a pesar de que asume muchos riesgos, y a su excelente tiro y capacidad resolutiva. Cuando llegó a Suecia, lamentó las ausencias de Sabonis e Ilgauskas, que destaca en los Cavaliers de Cleveland.

El rendimiento de Lituania ha sido impecable. Ha apostado por un juego ofensivo e imaginativo, ganado sus partidos y superado los 90 puntos excepto en su semifinal de ayer, en la que batió a Francia por 74-70 y en la que se atascó ante la defensa en zona.

Cuenta con Songaila, un ala-pívot que ahora jugará en los Kings de Sacramento, y escoltas con referencias en España, como Macijauskas, fichado por el Tau, y Slanina, del Caja San Fernando, además de con los aleros Stombergas y Siskaukas. Los pívots son el gigante Eurelijius Zukauskas, de 2,18 metros; su compañero de igual apellido y de nombre Mindaugas y un hombre redimido de su pasado oscuro, Lavrinovic, que desde los 18 hasta los 21 años estuvo en prisión por violación. Pero el alma del conjunto es Jasikevicius, que ayer anotó 11 puntos, capturó 10 rebotes y dio siete asistencias para romper la resistencia de la Francia de Tony Parker, el campeón de la NBA con los Spurs de San Antonio, que logró 24 puntos, pero perdió una posesión vital a seis segundos del final con 72-70.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 14 de septiembre de 2003