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Una ópera sobre malos tratos

La Trienal del Ruhr, que ridige Gérard Mortier, ha entrado en el último mes de su edición central, con la ópera como protagonista. En Bochum, La flauta mágica de Mozart ha abierto el fuego, pero se están dando ya los últimos toques a San Francisco de Asís, de Messiaen, con la escenografía del pintor ruso Ilya Kabakov, y a Begheren, de Beat Furrer, ópera que estrenó a principios de año la capitalidad cultural de Graz (Austria).

En Duisburg, mientras llega el esperado espectáculo de teatro musical del veterano Mauricio Kagel (1931), se ha recuperado un sugerente título del compositor belga Kris Defoort (1959) a partir de la novela The woman who walked into doors, del conocido escritor irlandés Roddy Doyle (1958). La ópera se estrenó en Amberes en noviembre de 2001, y ahora se repone en una gira con paradas en Bruselas, Gante y Dublín.

Aborda un tema tan de actualidad como es el de la violencia doméstica y los malos tratos. La protagonista, Paula Spencer, se desdobla en una cantante de ópera (estupenda Claron McFadden) y una actriz (Jacqueline Blom). Desde la palabra y el canto, se evocan en flash back los recuerdos de su vida: los hijos, la condición de trabajadora, los problemas matrimoniales, el alcoholismo. En el foso conviven músicos de clásica y de jazz. La combinación es excelente. Los efectos sonoros son contrastados y efectivos. Patrick Davin dirige acertadamente a la Beethoven Academie Dream Time. Un vídeo omnipresente da alas a la ópera, multiplicando los niveles narrativos. Está visto que las diferentes artes están condenadas a entenderse.

De momento las artes plásticas van ganando protagonismo. No es únicamente cuestión de la incorporación creciente de pintores o escultores en los montajes operísticos. La peculiar instalación de Bill Viola -Cinco ángeles para el milenio- en el gasómetro de Oberhausen, con proyecciones a varios niveles de altura y una música realmente envolvente, ha llegado ya a la cifra de los 100.000 visitantes.

Otro tema. Se sabe ya quién va a ser el director de la próxima Trienal, una vez que Mortier se incorpore a la Ópera Nacional de París como director artístico a partir de septiembre de 2004. Se trata del director de escena Jürgen Flimm, actual responsable teatral del Festival de Salzburgo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 9 de septiembre de 2003