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Entrevista:IÑAKI GABILONDO | Director y presentador de 'Hoy por hoy'

"La ira política alimenta la ira mediática"

Iñaki Gabilondo (San Sebastián, 1942) arranca la nueva temporada de Hoy por hoy, el magacín matinal de la cadena SER, con 2.892.000 oyentes y un encargo: dar a conocer a personajes, especialmente jóvenes, que hacen cosas interesantes. Es una fórmula que viene a compensar la omnipresencia de "parásitos" en las pantallas televisivas. "No queremos dar un gramo de notoriedad a los pocholos", argumenta el periodista. Paralelamente, se muestra satisfecho de la creciente notoriedad informativa de la radio, aunque reclama la necesidad de emplear un tono más templado y sereno.

Pregunta. Dice que afronta la nueva temporada con ilusión y con miedo.

Respuesta. Es mi historia profesional. La radio ha sido siempre un medio muy popular. En los últimos años ha tomado, además, una dimensión de referencia política. Hasta hace poco era observada, desde el punto de vista informativo, como un medio de segunda división. La cadena SER ha crecido en audiencia, tiene un mayor reconocimiento informativo y más influencia. Cada año tenemos más responsabilidad. Por eso tengo la ilusión natural de empezar y, sobre todo, el miedo de no estar a la altura de las circunstancias.

P. ¿Le han pedido que supere los tres millones de oyentes?

R. No, no. Nos hemos acostumbrado a ganar los partidos por goleada y cuando ganemos 1-0 va a parecer que hemos perdido. El que está en primera posición tiene la satisfacción de estar ahí y la seguridad de que más arriba no puede ir. No vamos a hacer nada en lo que no creamos por ganar audiencia.

P. ¿En la radio es más importante el fondo o el tono?

R. Ambas cosas son importantes. En la SER existe una armonía bien combinada. La redacción de informativos es posiblemente la que más nervio tiene del periodismo español: una fábrica de producción de noticias con mucho dinamismo. Al tiempo, me gustaría que los tonos, todos los tonos, pudieran serenarse. Después del espanto de la Asamblea de Madrid creo que la política ha tocado fondo. No se puede caer más bajo. Debería ser posible discrepar sin que seamos acusados de antipatriotas, disentir sin que eso quiera decir que estamos rumiando nuestro rencor por las esquinas. Soy templado, pero no de cartón piedra. Si nos dicen que los que estamos contra la guerra lo que queremos es que se mueran los soldados españoles en Irak, es muy difícil que el lenguaje no te eche para arriba. Me gustaría que las formas fueran más templadas porque se hubiera templado también el tono de la política, que no sea servida a 180 grados. Aunque de momento no creo que sea posible, con tantas citas electorales a la vista.

P. ¿Cree que hay elementos contaminantes?

R. Si, hay un juego en el que todos se realimentan: la ira política alimenta la ira mediática, la cual realimenta la política. Por algún sitio hay que desanudar. La mayor responsabilidad es de quien tiene la representación colectiva: los partidos políticos y el Gobierno. Y el presidente del Gobierno, en sus modos, formas y maneras de enfrentarse a las discrepancias y de despachar el desacuerdo, produce efectos contaminantes y de propagación muy peligrosos.

P. ¿Ahora que Aznar deja de ser candidato, cree que le concederá una entrevista?

R. Desde que se murió Franco he cubierto todos los procesos electorales. Los candidatos de los principales partidos han sido invitados y siempre han respondido. Excepto José María Aznar. No tiene importancia que no me haya concedido a mí una entrevista. La tiene que no la haya concedido a la SER. Nuestros oyentes merecen un respeto por parte del presidente del Gobierno.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 7 de septiembre de 2003