Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
Necrológica:

Michel Constantin, actor

El actor Michel Constantin murió el 29 de agosto a los 79 años, en Draguignan, al sur de Francia. Sus espesas cejas negras y su voz bien timbrada le convirtieron en uno de los secundarios más característicos del cine negro francés durante las décadas de los sesenta y setenta.

Nacido el 13 de julio de 1924 en París, hijo de padre ruso y madre polaca, llegó al cine por azar. Su vida fue como una novela, más extravagante todavía que los argumentos de sus películas. Empezó como obrero de la fábrica Renault, montó una empresa de agujas de hacer punto, "la más grande de Francia", según decía, y aterrizó en el periodismo al incorporarse a L'Equipe.

También fue uno de los pilares de la selección francesa de voleibol y fue en estas pistas, en 1960, donde le encontró Jacques Becker cuando estaba buscando actores para Le trout, una película realizada con actores desconocidos. Constantin hizo un magnífico trabajo en su interpretación de uno de los presos que intentan, sin éxito, fugarse de la prisión de La Santé.

Era exactamente lo que necesitaba el cine de género francés en los años sesenta. Trabajó en muchas ocasiones junto a Lino Ventura, del que parecía la pareja perfecta, una especie de hermano menor, que no tenía su dimensión de estrella, pero resultaba igualmente digno en sus interpretaciones. Los dos actores se reencontraron en Les grandes gueules, de Robert Enrico, un gran éxito comercial en 1965; Ne nous fâchons pas (1965), un filme surrealista de Georges Lautner, de una violencia precursora de los experimentos de Quentin Tarantino en Pulp fiction; Le Deuxième souffle (1966), de Jean-Pierre Melville ; Dernier domicile connu (1969), de José Giovanni.

Michel Constantin participó también en Il était une fois un flic (1972), de Georges Lautner; La fiancée du pirate (1972), de Nelly Kaplan; Un condé (1970), de Yves Boisset; Laisse aller c'est une valse, (1970); La valise (1972), de Georges Lautner, y Les morfalous (1984), de Henri Verneuil, junto a Jean-Paul Belmondo.

Hasta principios de la década de los ochenta rodó otras muchas películas, alejándose del cine policiaco, que entró en decadencia, interpretando papeles de delincuente o de policía de buen corazón; hizo algunas series televisivas y presentó concursos y programas de ocio .

Fue redescubierto por la nueva generación del cine negro, que encontró en él un actor que encarnaba la mitología del solitario, venido de ninguna parte y condenado a regresar al mismo sitio. Así se le puede ver en tres películas de Jean-Claude Missiaen, Tir groupé (1982), La baston (1985) y La loi sauvage (1987). Se retiró después a vivir al sur de Francia.-

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 3 de septiembre de 2003