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Descenso de la delincuencia

El martes fue el sorteo. Los cuatro primeros participantes supieron ese día si durante nueve meses recibirían metadona, con la que han fracasado al menos dos veces, o heroína. "Hubo un sorteo y los que recibieron la heroína estaban encantados. Los otros dos, decepcionados", explica el director del ensayo clínico, Joan Carles March. Y añade: "Los que recibirán sólo metadona nos dijeron que iban a seguir por lo bien que les habíamos tratado, que nunca nadie les había prestado tanta atención. Sabemos que mantener el grupo de control va a ser de lo más difícil, por eso prestaremos especial atención a aquellos a los que les salga cruz".

March explica que, como la heroína es inyectada, resulta imposible hacer un ensayo ciego, en el que el paciente no sabe si toma la sustancia que se ensaya (en este caso, heroína) o la sustancia de control (metadona). Para evitar problemas, March señala que nunca se cruzarán unos pacientes con otros: "Para evitarlo hay dos salas de espera. El ensayo está cuidado al detalle, es extremadamente riguroso. Sabemos que nos van a mirar con lupa, así que la estamos aplicando nosotros. Por eso se ha retrasado el inicio, pero ha merecido la pena". March asegura que uno de los resultados previsibles es un descenso de la delincuencia: "Es lo que ha ocurrido en Suiza y en Holanda. Dos de los heroinómanos ya me han dicho que eso es lo que va a suceder. Y me alegró mucho que la voz de la experiencia coincida con la de la ciencia".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 28 de agosto de 2003